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Movimiento por la Democracia Participativa

Las siete columnas del poder internacional de Hugo Chávez (III y última)

Heinz Dieterich
Rebelión/MDP

6. “Patria Grande o Muerte”, Irak y China

La sangría del imperialismo estadounidense en Irak y la aparición de la nueva potencia mundial China en el patio trasero de Washington han sido una bonanza inesperada para los demiurgos de la integración bolivariana; casi comparable en sus efectos para América Latina, a la invasión napoleónica a España (1808): les ha dado nada menos que la posibilidad de iniciar la ofensiva estratégica contra la tiranía imperial.

Con admirable rapidez, Hugo Chávez y Fidel Castro entendieron lo decisivo de esta coyuntura y la están aprovechando al máximo, dentro de las condiciones objetivas en que se encuentra cada país. Cuba sigue con su tradicional postura de defensa estratégica, mientras Venezuela ha pasado a la ofensiva estratégica. Fidel defiende una plaza estratégica, defiende a Leningrado o Stalingrado. Chávez trata de conquistar las plazas del enemigo en su retaguardia. Dos mariscales de campo, una misma guerra.

Ambos frentes son de importancia trascendental, porque una derrota en cualquiera de ellos tendría consecuencias fatales para el otro. Sin embargo, en términos militares, el papel ofensivo es más arriesgado y, al mismo tiempo, es el decisivo. Por eso la dramática formulación de Chávez: “Unión o Muerte”, que podemos traducir hoy a: “Patria Grande o Muerte”.

Bush quería ganar el petróleo de Irak y por eso perdió, previsiblemente, a América Latina. Bajo el “paraguas” de la derrota en Irak y la intervención del dragón amarillo, la Patria Grande puede independizarse, tal como lo lograron Nicaragua, Angola, Mozambique y Guinea Bissao bajo el “paraguas” del heroico triunfo de Vietnam sobre la agresión militar gringa - el mal llamado “trauma de Vietnam”.

A diferencia de la situación latinoamericana durante la invasión napoleónica a España, esta vez la Patria Grande está preparada para enfrentar la coyuntura. De tal manera que El Libertador seguramente se encuentra ocupado en este momento en la redacción de una nueva “Carta de Jamaica”, llena de optimismo y contento de ver que se recupera la herencia de los próceres, secuestrada durante dos siglos por oligarquías antipatrias y plumíferos cortesanos.

7. La “transición de fase” de Hugo Chávez

La última columna de poder internacional de Hugo Chávez es él mismo. Con él ha pasado lo que los cristianos llaman “milagro”, que la filosofía política del siglo XIX denominaba “salto cualitativo” y lo que la física moderna define como “transición de fase”: una serie de cambios microscopios en un sistema que en determinadas circunstancias generan un cambio macroscópico en su comportamiento.

En 1999, escribí en mi primer libro sobre el proceso bolivariano que: “Hugo Chávez razona de manera secuenciada y didáctica… En este sentido, su forma de pensar es semejante al del gran revolucionario-intelectual Fidel Castro.” Ese potencial diagnosticado en 1999 se ha convertido ya en realidad: en una propiedad emergente que permite que el Presidente se mueva con absoluta seguridad entre cualquier audiencia en la cual participe.

Habiéndose convertido en un extraordinario comunicador y brillante polemista no significa, sin embargo, que esas cualidades se hayan logrado transferir al aparato de información y propaganda del gobierno, tal como el mismo Presidente reconoció en una crítica extremadamente severa el 12 de noviembre, 2004 a las “redes de comunicación y enlace” de la Presidencia, situada en el Palacio de Miraflores.

De hecho, pese a importantes avances, el aparato mediático gubernamental sigue mostrando considerables debilidades estructurales, tal como se muestra actualmente en la defensa mediática contra la agresión de Bush-Rice. Entre esas deficiencias se encuentran tres que son significativas.

1. Por la reacción mecánica a toda provocación ideológica de Washington y sus lacayos, parece evidente que no existe un plan maestro mediático inteligente para neutralizar la ofensiva de guerra psicológica de Washington.

2. La fragmentación de las respuestas a las provocaciones indica que tampoco hay un equipo orgánico o una clara delimitación de las funciones en esta guerra mediática. Diferentes funcionarios declaran ante CNN sobre la agresión de Washington y sus planes de magnicidio, con discursos divergentes y con diferente talento. Hay ministros que están a la altura de la tarea y otros, muy jóvenes, que no dan la talla para ese tipo de batallas. El resultado de esta fragmentación es, que después de las declaraciones habitualmente fuertes del Presidente, se proyecta ante la opinión pública mundial la impresión de que hay confusión y debilidad en el equipo gubernamental cuando es encarado directamente por los medios imperiales.

3. Una solución orgánica y sencilla a ese problema, utilizada por todos los gobiernos modernos e inclusive, el Vaticano, es la institución de un vocero de la Presidencia que dependa directamente del Presidente. Esa institución le daría al Presidente el espacio necesario para reafirmar cotidianamente su política; distanciarse, cuando sea necesario, de determinadas declaraciones de funcionarios y liberarse de la carga cotidiana de estar en comunicación con los medios.

En Venezuela hay un joven periodista que tiene el perfil idóneo para esa tarea. Se llama Ernesto Villegas. Valdría la pena crear la institución y darle una oportunidad para demostrar que a Washington se le puede derrotar aún en su propio campo.

Podría fundarse, de esta manera, una octava columna del poder internacional del Comandante Hugo Chávez.

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Las siete columnas del poder internacional de Hugo Chávez (II)

Heinz Dieterich
Rebelión/MDP

4. Política de contención de Washington: Alianza con los Estados afines

La alianza con los Estados proclives a la integración del Bloque Regional de Poder Latinoamericano (BRPL) fue la estratagema central de toda la política integracionista de Hugo Chávez en el hemisferio occidental. De hecho, esa alianza ha sido vital en varias coyunturas de alto peligro para el gobierno del Presidente, como muestran los siguientes ejemplos.

La negativa de los Estados latinoamericanos más importantes, de reconocer al gobierno golpista de Carmona, fue fundamental para frenar el intento de Bush y Aznar de generarle legitimidad y estabilidad en la escena internacional. Asimismo, el apoyo del Presidente Cardoso durante el golpe petrolero en diciembre del 2003, secundado por Lula, debilitó sustancialmente a la subversión petrolera y fue un aliciente psicológico importante para los sectores bolivarianos.

La derrota de Rumsfeld y Uribe en la VI Conferencia de Ministros de Defensa de América, en Quito, en noviembre del 2004, al negarse las Fuerzas Armadas de Brasil, Argentina, Ecuador y Chile, entre otras, a constituir una fuerza multilateral de intervención en Colombia y servir como lacayos paramilitares a Washington, es otro ejemplo. Y el último es el apoyo dado a Venezuela en el secuestro de Rodrigo Granda que aisló y debilitó a Uribe.

La fuerza de este dique de contención externo contra la subversión de Washington debe entenderse dialécticamente. El “dique” se encuentra bajo permanente agresión de Bush para romperlo. Y ni bien ha fracasado un intento, ya está montado el siguiente, porque el imperio no se detiene ante reveses tácticos, sino solo ante una derrota estratégica, que no se ha dado aún. El caso de Granda es paradigmático al respecto.

Parar la conspiración Uribe-Bush fue un éxito real de Venezuela y sus aliados, porque frenó la primera fase del plan tendiente hacia la escalación bélica. Altas fuentes militares colombianas confirman, off the record, que la iniciativa de llamar por teléfono a Fidel partió enteramente de Uribe, muestra de su debilidad y derrota táctica. Fue esa derrota táctica la que le obligó ir, de mala gana, a Caracas. Ahí se nivelaron las cosas. Ambas partes aceptaron un empate diplomático, por el simple hecho, de que ni la alianza Chávez-Brasil-Argentina-Cuba, ni la alianza Uribe-Bush tuvieron la fuerza suficiente, para infligirle al adversario una derrota decisiva.

El “conflicto Granda” ha entrado, por lo tanto, en una fase de acumulación de fuerzas ---hasta el encuentro entre los cancilleres de ambos países, en abril--- en la cual el Presidente Chávez podría tratar de lograr el apoyo de los demás gobiernos latinoamericanos hacia una iniciativa de de facto-reconocimiento del status de fuerza beligerante de la guerrilla, debido a que esa parece ser la única medida capaz de arrebatarle a Uribe-Bush la iniciativa estratégica.

La alternativa a un paso ofensivo de este tipo consiste en seguir con la defensiva estratégica de Venezuela, que es la esencia de la política actual frente a Colombia, realizada con la conciencia de que Uribe no es más que un criminal de guerra al servicio de Bush y que nunca será otra cosa.

Mientras se da esa fase de acumulación de fuerzas entre ambos bandos, Washington sigue aumentando la presión sobre la alianza latinoamericana. El secuestro y la muerte de la hija del ex Presidente Cubas en Paraguay ---que muestra todos los elementos del modus operandi de los escuadrones de muerte que Washington utiliza en su nueva modilidad de “outsourcing” del terror de Estado--- fue aprovechado hábilmente por Washington para incriminar a las FARC y presionar sobre la integración de una política latinoamericana en la “guerra contra el terrorismo”. El escándalo del narcotráfico de la Fuerza Aérea argentina sirvió al mismo fin, al igual que el ataque de Condoleezza Rice contra el movimiento político (MAS) de Evo Morales, el 17 de febrero.

La política de contención del imperialismo estadounidense en América Latina sólo será exitosa a través de los próximos años, si se realiza con la conciencia de que se trata de una agresión sin cuartel por parte de Washington y sus lacayos regionales. Cualquier ilusión sobre el orden de batalla y el plan de operaciones de Bush-Rice-Rumsfeld en América Latina, será fatal.

La política de contención de Uribe-Bush tiene su aspecto constructivo en las alianzas estratégicas que se están forjando con Cuba, Brasil, Argentina y Uruguay. Esta política tiene por base la concepción del canciller Alí Rodríguez ---quien acaba de tener una brillante actuación antimonroeista en la reunión extraordinaria de la OEA, en Washington--- de cimentar la integración latinoamericana y caribeña sobre el eje energético, en el cual radica el principal poder económico y político de integración de la Revolución venezolana.

La alianza con Brasil es clave en este engranaje y avanza rápidamente. Hace poco, el sectarismo trasnochado había declarado imposible la alianza entre Venezuela y Brasil y pontificado que cualquiera a quién le pareciera posible, era un idiota. Ahora, que Hugo Chávez y Fidel no sólo la han declarado posible, sino necesario y que, además la construyen con enorme intensidad: ¿Qué diagnóstico de estado mental le aplicarán a ambos líderes?

5. El Nuevo Proyecto Histórico de Hugo Chávez

Hugo Chávez ha configurado en dos años un Nuevo Proyecto Histórico (NPH) regional y global, que la “izquierda” y sus intelectuales no habían logrado construir en tres lustros. Ese Nuevo Proyecto Histórico ha sido expresado en sus lineamientos principales durante las últimas visitas del Presidente a Brasil (FSM) y Argentina y en el documento sobre los diez objetivos estratégicos de su gestión hasta las elecciones del 2006, “Líneas estratégicas de actuación para los próximos años”. Las características de ese NPH son las siguientes.

5.1 Chávez ha separado con notable acierto metodológico y político las dos etapas principales del Nuevo Proyecto Histórico que forman una unidad dialéctica: 1. la fase final, el socialismo del siglo XXI y, 2. la fase de transición para América Latina, el bolivarianismo.

El Presidente no ha disertado mucho sobre el horizonte estratégico de la lucha, el socialismo del siglo XXI, como destino de la humanidad. Sin embargo, cuando lo hará construirá su discurso sobre el conocimiento científico actual que revela la siguiente institucionalidad anticapitalista del futuro: 1. una economía democráticamente controlada por los productores inmediatos, que opera sobre time-inputs (valores); 2. una democracia real, determinada en sus tres magnitudes principales, la formal, la social y la participativa, por sus ciudadanos y, 3. un Estado de derecho de la voluntad general; dicho mediante una contradictio in adiecto (formulación contradictoria), un Estado no-clasista.

5.2 La integración bolivariana es para el cristiano Hugo Chávez la fase de transición hacia un reino terrenal en el cual caben todos, es decir, una sociedad sin clases. Por eso, la construcción del Bloque Regional de Poder (BRP)–Comunidad Sudamericana de Naciones es la tarea inmediata. Si se fracasa en ella no habrá necesidad de elucubrar sobre el futuro socialista de América Latina. La barbarie imperialista será la respuesta al naufrago. La dramática consigna “Unión o Muerte”, usada por el Presidente en el Cono Sur, expresa esa coyuntura de vida o muerte que vive la Patria Grande.

5.3 Junto con la definición del horizonte estratégico (socialismo) y la alternativa de unión o muerte, el Presidente dio a conocer una tercera bandera de lucha: la alianza estratégica entre los Estados y los movimientos populares. Expresó que los Estados latinoamericanos estaban avanzando en la integración y que era muy urgente que los movimientos populares hicieran lo suyo para fortalecer y acelerar el proceso.

5.4 La cuarta consigna fue la crítica al sectarismo que ha declarado a Lula, Kirchner y Tabaré Vázquez como enemigos a combatir. Chávez dio un espaldarazo enorme a Lula, que repitió durante la declaración oficial de la “alianza estratégica” de ambos Presidentes durante la visita de Lula a Caracas, el 14 de febrero, y que fue reforzado por Fidel Castro con palabras de inequívoco apoyo para el brasileño.

5.5 El documento “Líneas estratégicas de actuación para los próximos años”, dado a conocer ante gobernadores y presidentes municipales, el 12 de noviembre en la Academia Militar, complementa las líneas de actuación anteriores. Es una guía de lucha para la actual etapa estratégica. Guardando las diferencias, la importancia orientadora de este documento es comparable al texto de Fidel, “La historia me absolverá”, en su momento.

Ver Primera parte

Las siete columnas del poder internacional de Hugo Chávez (I)

Heinz Dieterich
Rebelión/MDP

El notable fracaso de la intriga belicista de Uribe-Bush contra el proceso bolivariano se debe a una formidable plataforma internacional de poder que el Presidente ha logrado construir en los últimos dos años. Esa plataforma, que hace cada vez más difícil desestabilizarlo desde el exterior, descansa sobre siete columnas.

1. El empresariado latinoamericano

La primera columna de apoyo que levantó Hugo Chávez fue la del empresariado latinoamericano. Asistido por el entonces Ministro de Producción y Comercio, el Teniente Coronel Wilmar Castro Soteldo ---quien también estuvo en los helicópteros que rescataron al Presidente secuestrado--- se hicieron diligentes y discretas reuniones con el empresariado colombiano que a veces reunían entre 700 y 1000 capitalistas del vecino país, interesados en invertir o comercializar con Venezuela.

Esta iniciativa se fue ampliando hacia los entrepreneurs de Argentina, cuyas pequeñas y medianas empresas (Pymes) ofrecen servicios y productos interesantes para Venezuela, desde tecnología para la industria petrolera venezolana hasta una tarjeta de crédito latinoamericana (Credicoop) no controlada por Washington. Con el golpe energético contra el Presidente Kirchner y el contínuo boicot de empresarios venezolanos contra el Presidente Chávez, antes del referendo de agosto del 2004, la colaboración se hizo necesariamente más intensa y comenzó a abarcar el sector energético, la industria marítima y el sector agroindustrial y ganadero.

Paralelamente, el Presidente extendió la mano a los empresarios brasileños quienes, encabezados por la transnacional de ingeniería y construcción, Odebrecht, se acercaron rápidamente para participar en los grandes proyectos de los puentes sobre el Orinoco, la integración eléctrica y el desarrollo de las regiones del sureste y de la Amazonia. En septiembre del 2004, en Manaus, cientos de empresarios de ambos países le dieron ovaciones de pie al mandatario venezolano, cuando dio un discurso destacadamente bolivarianista, y declaró que llegó la hora de "romper la inercia neoliberal" que "encadena" a la región y que la integración debe ir más allá de lo comercial, para incorporar lo político y lo social.

2. Los movimientos populares

Cuando avanzaba ese enorme poder de apoyo internacional, que es fundamental para entender las políticas de Brasil, Argentina y Colombia frente a Venezuela, Hugo Chávez paralelamente impulsaba la construcción de la segunda columna vertebral de su blindaje anti-monroeista en el exterior, los movimientos populares.

Al igual que con los empresarios, también con las masas populares el Presidente ha sido el mejor promotor de su Nuevo Proyecto Histórico (NPH). Hoy día, ha entablado relaciones personales con casi todos los grandes movimientos sociales de América Latina, desde los piqueteros argentinos hasta los indígenas ecuatorianos y los campesinos del MST brasileño.

A diferencia de la relación con los empresarios, hay, sin embargo, una limitante que el Presidente debe de considerar. Muchas de las entidades y personas, a que delega la organización de los respectivos eventos internacionales ---desde las embajadas hasta los grupos formales e informales de su entorno--- han desarrollado intereses propios que forman un filtro perjudicial para la Revolución bolivariana y latinoamericana, que excluye a determinadas organizaciones.

Es notoria, por ejemplo, la ausencia de las Madres de la Plaza de Mayo, Línea Fundadora, en los grandes eventos venezolanos o, también, de las organizaciones colombianas, de los militares democráticos del Ecuador y del Cabildo Abierto de Argentino al cual se deben las iniciativas de la tarjeta de crédito y del empleo de los Astilleros de Rio Santiago para los barcos venezolanos.

Otras víctimas de ese faccionismo y favoritismo han sido la Asamblea Permanente de Derechos Humanos del Ecuador (APDH) que durante más de un año no lograron entregarle un premio de derechos humanos al Presidente, al igual que organizaciones mexicanas que le concedieron el Premio Benito Juárez, que antes había sido recibido por Fidel Castro y Nelson Mandela, entre otras personalidades.

3. Los intelectuales

Los intelectuales latinoamericanos y europeos de renombre han estado alejados del proceso de la Revolución Bolivariana, prácticamente desde su concepción; tal como han estado alejados de la Revolución colombiana y de la integración latinoamericana. Revisando las publicaciones de los últimos quince años, es virtualmente imposible encontrar un texto de importancia que avanzara ideas paradigmáticas sobre la integración latinoamericana, que apoyara al proceso bolivariano o que tuviera cercanía a las grandes luchas de sus pueblos, salvo, una identificación cursi y pasajera con el Neo-Zapatismo mexicano.

Con la destrucción de la Revolución sandinista y el colapso de la URSS, esa intelligentsia se había hundido en tres pozos sin fondo: a) el sectarismo de “izquierda” que, manual “marxista” en mano, pontificaba que ningún movimiento popular-político pasaba la prueba de pureza de un futuro “gobierno obrero-campesino” y que, por lo tanto, era un espejismo burgués más a combatir; b) la intelligentsia academicista de “izquierda” que durante décadas no ha producido ni un solo paradigma político ni científico, digno de mención: paleontología sobre Marx; arqueología sobre la teoría de la dependencia, Raúl Prebish y John Maynard Keynes; tipologizaciones descriptivas á la Weber; la inflación de los barroquismos del neozapatismo (“red de redes”, “frente de frentes”, etc.) y de los delirios conceptuales de Toni Negri, sustituyeron de manera diletante a la teoría del Estado, de la economía no-capitalista y de la transformación revolucionaria; c) el pensamiento sectarísta y la esterilidad teórica de los academicistas se unieron con el oportunismo político, el pensamiento liberal-socialdemócrata y el filantropismo pacifista de los cansados ex líderes de la teología de la liberación, generando una matriz de razonamiento, per se hostil a todo movimiento revolucionario en América Latina y el mundo.

Ante esta situación, la derecha internacional y la golpista venezolana tenían abiertas el control a la opinión pública internacional, porque ni los medios “progresistas” o “de izquierda” importantes en América Latina informaron o defendieron al proceso. O se callaron, o “importaron” las estigmatizaciones que los propagandistas de la derecha y del sectarismo aplicaban a Chávez y su revolución, como un proceso burgués, populista, bonapartista, o fascista.

Con la lenta recuperación interna de la Revolución después de los golpes del 2002 y 2003, por una parte, y la iniciativa cubana destinada a llenar el vacío dejado por el desplazamiento del Foro Social de Porto Alegre a la India (2004), mediante los eventos “En defensa de la humanidad”, por otra, Hugo Chávez encontró las condiciones objetivas para atraer a esa intelligentsia internacional y reunirla en diciembre pasado en Caracas. Una nueva conquista del Presidente en una alianza táctica, pero importante, que va desde auténticos intelectuales revolucionarios y operadores del imperialismo europeo hasta los eternos enamorados de las “revoluciones bonitas”, sin sangre ni plomo.

Ecuador: ¿Cómo impedir la sustitución Monroeista de Gutiérrez? (II y última)

Heinz Dieterich
Rebelión/MDP

1. Las revelaciones del Coronel Acosta

El ex ministro de Bienestar Social y ex secretario de la Administración, Coronel (r) Patricio Acosta ha revelado que hubo aportaciones financieras ocultas a la campaña presidencial de Lucio Gutiérrez y su Partido Sociedad Patriótica: entre ellas, cien mil dólares provenientes del European American Bank (EAB, Nueva York) que pertenece al infame Citigroup, y quince mil dólares del Partido Nacionalista de Taiwán. Asimismo, que él, Lucio Gutiérrez y su hermano Gilmar asistieron a encuentros con Rodrigo Granda, el "canciller" de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Algunas de las relevaciones del Coronel son ciento por ciento verdaderas, otras sólo cincuenta por ciento y otras más, que no ha revelado, son probablemente las más explosivas. Sería interesante, por ejemplo, que hablara sobre la presunta compra de Gutiérrez de un apartamento en Nueva York, puesto a nombre de un testaferro, con “sobrantes” de fondos de la campaña electoral, tal como sostiene uno de sus enlaces con el Departamento de Estado.

Los documentos que Acosta tiene sobre el financiamiento ilegal de la campaña de Gutiérrez son suficientes para destituirlo. De ahí que no había necesidad para revelar el encuentro con Rodrigo Granda de las FARC, destruyendo lo único positivo que Gutiérrez ha hecho como funcionario público: reconocer, en su momento, de facto, el status de fuerza beligerante de la guerrilla colombiana.

Peor aún su ofrecimiento de ir a Colombia para carearse con Granda. Es evidente que el encuentro Gutiérrez-Granda no es más que una punta del iceberg y que una eventual visita al régimen terrorista de Uribe puede tener un solo objetivo: ser funcional a la campaña “antiterrorista” de Bush y decirle a los gringos que está a su disposición para un Gutierrísmo sin Gutiérrez.

Todo esto, bajo el cuento de ser protagonista de un futuro verdadero gobierno bolivariano en el Ecuador; cuento que promueve, lastimosamente, con el apoyo del embajador venezolano en Ecuador, y animado por oportunidades comerciales que la solidaridad con la Revolución Bolivariana implica para un creciente número de “bolivarianos” de última hora en la escena internacional.

2. El error fatal de Gutiérrez

La política maquiavélica de divisionismo, corrupción y nepotismo de Gutiérrez lo ha llevado al aislamiento letal. Siendo la política el arte de las alianzas, el equilibrista falló su aprendizaje, al sustituir las alianzas políticas por las redes de venalidad monetaria. Selló su destino con dos errores garrafales en los últimos meses: a) desafió a la oligarquía socialcristiana, sin tener el poder para hacerlo; b) dio un golpe de Estado jurídico, al cerrar las Cortes Supremas ---que estaban al servicio de la oligarquía--- y reabrirlas con marionetas de sus propias fuerzas políticas.

3. La pinza se cierra

El ataque a los dueños del país los llevó a la conclusión que tenían que sacarse al advenedizo Coronel de encima. La movilización de 250.000 personas contra Gutiérrez en Guayaquil fue el inicio de la ofensiva en la calle. La defensa de la democracia contra el golpe de Estado jurídico y la “dictadura jurídica” de Gutiérrez, es el grito de guerra del jihad que se ha iniciado contra el Coronel-Presidente que no tiene quién le apoye.

El popular alcalde de Quito, General (r) Paco Moncayo que convoca a la marcha del 17 de febrero contra Gutiérrez, y en cuyas instalaciones se prepara la manifestación, demanda de Gutiérrez “que se reemplace de forma inmediata a los actuales magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y de los tribunales Constitucional y Supremo Electoral… Le vamos a dar al presidente Gutiérrez salidas para que pueda rectificar.” Este país está cansado de “tumbar gobiernos, de reemplazarlos", acotó Moncayo con sabrosa picardía andina y no carente de una buena dosis de cinismo.

La ofensiva callejera y jurídica endógena está siendo complementada con un tercer frente de guerra, ejecutado por el Departamento Colonial de Washington, la Organización de Estados Americanos (OEA).

El 11 de febrero, la OEA citó al Ecuador para responder sobre el estado de derecho imperante en el país luego de la reorganización de las Cortes. La cita será el próximo cuatro de marzo en Washington, D.C., ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y responde a una denuncia por violación del orden constitucional, presentada por la Cámara de Comercio de Quito, el pasado 17 de diciembre. Irán Hugo Quintana, Alfredo Contreras y Teodoro Coello en representación de la disuelta Corte Suprema de Justicia, para explicar la inconstitucionalidad de lo actuado por la mayoría gobiernista del Congreso; inconstitucionalidad que es absolutamente evidente a la luz de la Constitución de 1998.

4. Gutiérrez ya es un cadáver político

Ante el triple acoso, Gutiérrez sabe que está sentenciado – y reacciona de manera histérica-represiva. Amenaza a periodistas de manera abierta o a través de sus órganos de guerra sucia, como ha denunciado la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH) del Ecuador; trata de organizar el acarreo de indígenas evangélicos de la FEINE de Chimborazo, a fin de que formen un cordón humano en torno al Palacio de Gobierno para protegerlo y acusa al Partido Social Cristiano de entregar 500 mil dólares para la logística de la marcha de Quito.

Esa marcha "Por la democracia, contra el autoritarismo y la corrupción", tiene por objetivo “rodear el Palacio de Carondelet y tumbar al Gobierno”, se quejó Gutiérrez a Radio Nacional del Ecuador.
Gutiérrez tiene razón en cuanto que su permanencia en el gobierno es, esencialmente una cuestión de dinero. Si se trae cinco mil indígenas de las provincias, se agregan los movimientos populares, sindicales y estudiantiles de Quito, el apoyo del ayuntamiento y se bloquea la capital un par de días, junto con el corte de carreteras por el movimiento indígena y la organización de manifestaciones en Cuenca, Ambato y Guayaquil, así como una fuerte campaña mediática, la permanencia de Gutiérrez en el poder se hará insostenible. El problema se reduce, de hecho ---y así ha sido discutido dentro de las fuerzas destituyentes--- a la pregunta de quién pone un millón de dólares para sacar al Presidente.

5. El testamento pre mortem de Gutiérrez

Gutiérrez ha reconocido su desesperada situación en una carta a los diputados de su mayoría legislativa en el Congreso, con fecha del 25 de enero, en la cual les pone un ultimátum para aceptar una “consulta popular”, último ardid para salvarse.

La carta reza: “La decisión patriótica tomada por el Honorable Congreso Nacional, de corregir los errores inconstitucionales en los nombramientos anteriores del Tribunal Supremo Electoral y Tribunal Constitucional (su golpe jurídico – H.D.) permitirá llevar adelante esta transformación histórica; si el Congreso no daba este primer paso trascendental yo no podía dar el segundo paso (el referéndum – H.D.).”

Si no se califica “de urgente a esta consulta, la Corte de Justicia no soportará la presión nacional e internacional y más temprano de lo que nos imaginemos, explotará y todos perderemos y para siempre… La esencia de mi lucha, la justificación de mi presencia como Presidente del Ecuador es esta consulta.”

5. ¿Como salvar a la Patria de Manuela Sáenz?

Si es conveniente tomar el Palacio de Carondelet y tumbar a Gutiérrez a partir del 17 de febrero, depende de una interrogante principal: ¿Quién controlará el Estado ecuatoriano después de la caída del coronel vendepatria? De nada servirá que el pueblo y los indígenas pongan de nuevo los muertos y que los oportunistas de centro-izquierda ---ahora, en muchos sectores disfrazados de “bolivarianos”--- junto con la oligarquía socialcristiana, se repartan el botín del levantamiento, tal como sucedió en la remoción de Abdalá Bucarám en 1997 y Yamil Mahuad, en el 2000.

La única garantía de que esta doble infamia no se repita, es un programa de salvación nacional bolivariano y un equipo de personas definido que conduzca el desarrollo de la crisis conforme a los intereses populares y de la integración bolivariana y que haga alianzas dentro de las fuerzas destituyentes, por ejemplo con los socialcristianos, y con el VicePresidente Palacios, sobre ambos aspectos. ¡Todo esto, antes de que Gutiérrez caiga!

Ante esta situación una propuesta programática fue desarrollada recientemente por un grupo de tarea del Movimiento por la República Bolivariana del Ecuador (M-RBE). Sus puntos esenciales son los siguientes:

1. Fortalecimiento de la Unidad, Dignidad y Soberanía Nacional;

2. Integración Inmediata al Proceso de la Unión Sudamericana;

3. Por un Estado multiétnico, pluricultural y de democracia participativa;

4. Economía soberana de desarrollo, democracia participativa y justicia social, dentro de la Integración latinoamericana;

5. Integración Inmediata a TeleSur;

6. Integración Inmediata a PetroAmérica;

7. Integración Militar Sudamericana;

8. No al Plan Colombia, al TLC y a la Base de Manta;

9. Renegociación/cancelación de deuda externa con el Bloque de Poder Latinoamericano

10. Fortalecimiento de la descentralización administrativa del País: Municipios y Consejos Provinciales;

11. Plena igualdad de derechos y participación de la mujer;

12. No a las privatizaciones. Fortalecimiento de las Organización Estatales. Derogatoria de la ley de Homologación y fin de la flexibilización salarial;

13. Defensa de la Amazonia como patrimonio de la Patria Grande.

Para que este programa tenga credibilidad, debe ser avalada por la publicación coincidente de nombres de personajes éticos que realizarán su implementación dentro del nuevo gabinete de un Gobierno de Salvación Nacional (GSN).

Ante tanta traición de promesas políticas hechas, sólo la vinculación entre un programa coherente de transformación nacional y sus protagonistas éticos, devolverá la fe a la población, para iniciar la refundación de la Patria de Manuela Sáenz, dentro de la naciente Patria Grande de Bolívar.

Ojalá que las fuerzas ecuatorianas estén a la altura moral y política de sus próceres.

Ver Primera parte

Ecuador: Washington ha decidido destituir a Gutiérrez (I)

Heinz Dieterich
Rebelion/MDP

1. Problema y solución andina de George Bush

George Bush ha decidido que Lucio Gutiérrez tiene que irse. Esta es la única forma para impedir una situación incontrolable en el Ecuador que podría llevar un gobierno bolivariano al poder. Tal evento aislaría por completo a Álvaro Uribe en Colombia y podría hacer caer los dominós de Bolivia y Perú, consumándose, de esta manera, el Bloque Regional de Poder-Unión Sudamericana de Naciones que destruiría definitivamente la Doctrina Monroe.

El plan de Washington está siendo realizado junto con la oligarquía socialcristiana de la costa, cuya manifestación de 250.000 personas contra Gutiérrez, el miércoles, 26 de enero, en Guayaquil, fue el clarinazo de la ofensiva. La segunda manifestación en Quito, anunciada para el 17 de febrero, junto con una serie de presiones concomitantes, pretende lanzar el movimiento indígena y el movimiento popular contra el Palacio de Carondelet, según el modelo de destitución de Yamil Mahuad en enero del 2000.

El mecanismo de “renuncia” de Mahuad durante el “golpe constitucional” del 2000 fue sencillo y eficaz. Después de algunos días de conflictos sociales en el país, las Fuerzas Armadas mandaron una delegación a Mahuad que le dijo lo siguiente: “Señor Presidente. Las Fuerzas Armadas han perdido la confianza en Usted. Si Usted permanece más tiempo en el país, las Fuerzas Armadas no podrán garantizar su seguridad física. En el aeropuerto lo espera un avión que lo llevará adónde Usted desea. Tome una decisión.” Mahuad renunció y el vicepresidente oligárquico asumió el poder.

Destituido o renunciado Gutiérrez por una repetición de este mecanismo, el vicepresidente Alfredo Palacios tomará el poder en una “limpia” transición constitucional, en la cual los Bloques de Poder más fuertes y cohesionados ocuparán las carteras claves del nuevo gobierno de “unidad nacional”, dejando esencialmente el status quo neocolonial del país intacto. El pueblo y el movimiento indígena que pondrán los muertos que son, probablemente, necesarios para la salida de Gutiérrez, habrían hecho una vez más el trabajo sucio a la oligarquía, la extremadamente oportunista clase política ecuatoriana y a Washington.

En esta primera entrega analizamos algunos factores del plan de operaciones de Washington y Guayaquil para, en la segunda, proponer una vía para frustrar este infame atentado del Monroeismo contra la Patria Grande bolivariana y el pueblo ecuatoriano.

2. Las fuerzas destituyentes

Hay cuatro fuerzas principales que se posicionan ante la dramática coyuntura de destitución del Coronel Gutiérrez, a fin de quedarse con el botín. La primera es el Bloque de Poder de la derecha, el Partido Socialcristiano, encabezado por el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot y, con decreciente poder, el viejo tirano de la oligarquía costeña, León Febres Cordero. Ese grupo tiene un claro programa de destitución y sustitución de Gutiérrez en pos de sus intereses de poder y económicos neoliberales.

La segunda fuerza la constituye el movimiento indígena-campesino que ha sido debilitado considerablemente en los últimos años por tres factores: a) un exitoso programa divisionista de la Central de Inteligencia estadounidense (CIA) que ha logrado dicotomizar a las naciones indígenas por la vía de la penetración evangélica-sectarista; b) la cooptación de líderes indígenas como Antonio Vargas y liderazgos regionales y locales mediante el reparto de dinero y puestos de poder; c) el descrédito del movimiento por la alianza temporal con el gobierno de Gutiérrez.

Sin embargo, con la elección de Luis Macas como nuevo presidente de la Confederación de Naciones Indígenas del Ecuador (CONAIE), el 13 de enero, y la capacidad de las bases del movimiento (Comunidades) de frenar y revertir la formación de liderazgos corruptos y cooptados, la CONAIE y su brazo político PACHACUTIK podrían convertirse de nuevo en vanguardia de un proceso de transformación. Ese movimiento tiene puntos programáticos estructurales muy acertados, como el No al ALCA y al Plan Colombia, entre otros, pero no tiene un proyecto de nación transitorio claro para la actual coyuntura.

La tercera fuerza es la auto-llamada “izquierda” y “centroizquierda” ecuatoriana, que abarca: sindicatos; partidos políticos como el Partido Socialista y la Izquierda Democrática; sectores importantes de la intelectualidad urbana y de la clase política; la Coordinadora de Movimientos Sociales; los partidarios “chinos” y exmoscovitas de las corrientes y partidos comunistas, con alguna fuerza en el magisterio y los estudiantes, así como algunos otros sectores. Se trata, esencialmente, de una fuerza sin principios, abierta a alianzas con cualquier gobierno nuevo y al oportunismo rampante.

En las Fuerzas Armadas, el cuerpo de generales se ha vendido, en su absoluta mayoría, a Gutiérrez, mientras que entre los coroneles impera el miedo por su lucrativa posición en la jerarquía castrense, si un nuevo levantamiento militar falla. Optan, en este momento, por una actitud atencionista y oportunista. Sin embargo, cuando la correlación de fuerza cambia y consideran que Gutiérrez está perdido, lo dejarán caer como una papa caliente.

3. Los objetivos de las fuerzas de destitución presidencial

Los socialcristianos quieren la destitución de Gutiérrez a partir de las movilizaciones del 17 de febrero. Para eso necesitan a las masas. Al caer Gutiérrez, se quedará el actual vicepresidente Alfredo Palacios con la investidura presidencial y la oligarquía socialcristiana podrá ocupar carteras importantes en el futuro gabinete, para impulsar sus intereses neoliberales.

Los indígenas quieren que se vaya Gutiérrez, pero carecen de equipo, fuerza real, claridad programática y experiencia política suficiente, para canalizar la reorganización del poder en su favor cuando caiga el coronel corruptor. Corren el peligro, de que se repita el drama del recambio insurreccional del Presidente Yamil Mahuad que dejó los asuntos del Estado en manos de la oligarquía y de Washington.

La misma situación impera en la “izquierda” y “centroizquierda”. La consigna lanzada por sectores de ella, “Que se vayan todos”, al igual que sus demás manifiestos recientes, muestra su carencia absoluta de conceptos programáticos para la salvación de la Patria y, también, su carencia absoluta de seriedad. Transfieren una consigna de barricada argentina de tiempos pasados a un contexto andino totalmente diferente, en el cual solo servirá para confundir y dispersar al movimiento, cuando su necesidad vital consiste en la construcción de un centro de unificación ideológica, para potenciar su poder y su nivel teórico.

Esa fuerza discute entre sí si es conveniente tumbar a Gutiérrez o no. Pero, dado que no dispone de un programa coherente de cambio, da igual si Gutiérrez se vaya o no, porque sin este programa y el equipo de personal ético correspondiente, la línea entreguista y antipopular del Gutierrísmo seguirá en pie.

4. Las líneas de defensa de Gutiérrez: un “Bloquecito de Poder”

Lucio Gutiérrez ha demostrado a través de todo su mandato que es un consumado equilibrista del poder. Ser un consumado equilibrista del poder en la política ecuatoriana actual significa llenar tres requisitos: a) tener habilidad táctica para la guerra de movimientos que es la política ecuatoriana que se rige esencialmente por el maquiavelismo, la corrupción y la ausencia total de principios; b) carecer por completo de ética y, c) tomar muy en serio la sabía consigna de un político azteca que sentenciaba que “un político pobre es un pobre político”.

La clase política ecuatoriana y sus “mishus” (asesores) siempre han sabido evitar caer en el error advertido por su homólogo azteca y esto ha sido la clave de permanencia de Gutiérrez en el poder. Ante toda crisis ha abierto las arcas del Estado y comprado los votos y las conciencias que su miserable existencia en el poder público requería, ante los desafíos del momento.

Hoy día este mecanismo está agotado. Gutiérrez se encuentra aislado, repudiado por toda la sociedad y abandonado hasta por los hombres de su íntima confianza, como el Coronel Patricio Acosta quien solía ser su operador principal, quien le conseguía los fondos y los contactos internacionales ---salvo las relaciones con Washington que pasaron por otras manos--- que lo llevaron al poder.

Acosta tiene los documentos de las actividades ilegales de Gutiérrez, de los cuales, por supuesto, ha sido cómplice y corresponsable durante años. Ahora ha empezado a hablar. El mismo hecho de que, finalmente empieza a publicar datos y documentos de las ilegalidades de Gutiérrez, indica dos cosas: a) que la decisión de sacar a Gutiérrez del poder está tomada, y, b) que en contrapartida por proporcionar la base legal de la destitución del Presidente se le ha prometido un puesto importante en el nuevo gobierno.

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Bush prohíbe la visita de Uribe a Caracas

Heinz Dieterich
Rebelión/MDP

1. América Latina: teatro de operaciones del “Programa Phoenix” mundial
El significado de todo evento se deriva de su contexto. El contexto que explica la prohibición de la visita de Uribe a Caracas está dado por tres paradigmas: a) la preservación, a sangre y fuego, de la Doctrina Monroe, b) la destrucción del proceso de paz de Contadora en los años ochenta y, c) la Operación Phoenix de Vietnam.

2. Pros y contras de la pretendida solución diplomática

El encuentro entre los presidentes Hugo Chávez y Álvaro Uribe (3 de febrero) en Caracas fue cancelado por Bush, porque la Casa Blanca concluía correctamente que la visita de Uribe ---dentro de un contexto de enormes éxitos políticos de Hugo Chávez en Brasil y Argentina--- equivaldría a una derrota táctica de su peón andino y su propio Plan Colombia. Y Uribe se acostó obedientemente “enfermo”, seguramente un tanto agradecido, porque, al menos, no lo envenenaron por su herejía, como hicieron con el Presidente Yasser Arafat.

Las expectativas del encuentro habían sido altas: se llegaría al fin del conflicto diplomático bilateral en torno a los lineamientos que el Presidente Chávez había adelantado en Buenos Aires: "Una vez que Colombia emite un comunicado en el que, en lenguaje diplomático, aceptan que van a investigar y dicen que eso no se va a repetir, que hay que respetar la soberanía de los pueblos hemos dicho: ´bueno, el impasse está casi solucionado´".

Un arreglo diplomático de este tipo hubiera sido un compromiso que permitía a ambos gobiernos superar el conflicto, sin perder la cara. En términos futbolísticos se trataba de un empate. El perdedor táctico sería Washington.

Para los pueblos latinoamericanos esa solución no era óptima, porque no se aprovechaba al máximo el grave error de Uribe, para debilitarlo decisivamente en lo político y en el Plan Colombia. Para lograrlo, se hubiera insistido en una disculpa y las sanciones económicas. Sin embargo, la correlación de fuerzas entre los Estados involucrados, probablemente no permitió tal victoria, tan necesitada para la paz interna de Colombia y la seguridad del espacio andino, hecho por el cual se tenía que optar por la formula adelantada por el Presidente Chávez y consensuada con Cuba, Brasil, Argentina y Perú.

3. Washington quiere la destrucción, no la solución negociada

La idea de que Bush-Uribe aceptasen una solución racional y latinoamericana del conflicto, llevaba un doble pecado de origen. En primer lugar, es evidente que el trío delincuencial Bush-Rice-Rumsfeld practica la misma política en América Latina, que usó Ronald Reagan contra el gobierno sandinista en los años ochenta: destrucción subversiva y bloqueo de toda solución negociada, como, por ejemplo, la del Grupo de Contadora.

Es importante actualizarse en la lógica de esa derrota de la diplomacia latinoamericana que trató de resolver de manera negociada el conflicto centroamericano a través del Grupo de Contadora y que en 1986 había encontrado en los llamados “Principios del Mensaje de Caraballeda” (Venezuela), la formula para la paz en el istmo centroamericano. A tal grado, que el 14 de enero de 1986, los cinco gobiernos centroamericanos se adhirieron públicamente a esos principios mediante la “Declaración de Guatemala”; pero, tan solo, para cancelar a los pocos días su compromiso, bajo las ordenes de Washington que insistía en la destrucción militar-económica del sandinismo.

En segundo lugar, llegar a un arreglo negociado con Uribe solo sería posible bajo el supuesto de que se tratara de un Presidente autónomo. Este supuesto es doblemente ficticio. Uribe está vinculado estructuralmente al imperialismo y a la oligarquía colombiana, en, al menos, cuatro aspectos: a) por la documentación de su narcopasado con Pablo Escobar, que obra en manos de los servicios de Washington; b) por el apoyo militar-económico de Washington y sus coincidentes intereses transnacionales; c) por su perfil psicológico que lo ubica al lado de Tomás de Torquemada, como el clásico tecnócrata del terror de Estado y, d) por su escala de valores que coincide plenamente con la de la camarilla dominante de la Casa Blanca.

4. La derrota táctica no altera el plan estratégico

Al recular Uribe, por órdenes de Bush, ha demostrado que él no manda nada en su país; que no es más que un procónsul que exporta el terrorismo de Estado. Y aunque fuese a parar dentro de unos ocho días a Caracas, lo que es poco probable, y sea cual fuese el resultado del encuentro entre ambos presidentes, y firme lo que firme, seguirá siendo el enemigo estratégico número uno de los pueblos, democracias y Estados progresistas latinoamericanos y seguirá siendo el operador número uno del Monroeismo militar y terrorista de Bush en América Latina.

5. Vietnam a escala mundial – la Operación Phoenix

El “Programa Phoenix” fue creado por la CIA en 1967, para destruir mediante asesinatos, secuestros y torturas sistemáticos la infraestructura civil del Movimiento de Liberación Nacional de Vietnam (Vietcong). Alrededor de ochenta mil personas fueron asesinadas en Vietnam bajo ese programa que no solo ha sido reactivado como modelo para varios aspectos del orwelliano Department of Homeland Security de Bush, sino también como plan de terrorismo de Estado a nivel global.

Preguntado sobre si era necesario que el gobierno de Bush reestableciera un “programa de identificación y asesinato” de adversarios específicos, como el Program Phoenix, el General William G. Boykin, sustituto del subsecretario del Pentagono para asuntos de inteligencia (Deputy Under Secretary of Defense for Intelligence) contestó que: “Matar o capturar a esa gente es una misión legítima para el Pentágono y el proceso inter-ministerial”, que coordina la política de seguridad nacional. “Creo que estamos haciendo lo que el Program Phoenix quería hacer. Sólo que le quitamos todos esos aires de secretividad”. (“I think we´re doing what the Phoenix program was designed to do, without all of the secrecy.”)

A tal propósito el Pentágono ha creado, con el apoyo del Congreso, un segundo Leviatán al lado de la CIA. Dentro de la Agencia de Inteligencia Militar (Defense Intelligence Agency), el Ministro de Guerra, Donald Rumsfeld, ha organizado una nueva unidad clandestina de inteligencia y el Congreso ha autorizado por primera vez en la historia de postguerra, un fondo anual de 25 millones de dólares para las fuerzas especiales del Pentágono, que estas pueden usar directamente para “apoyar a fuerzas extranjeras, fuerzas irregulares, grupos o individuos” que ayudan a las misiones contra “el terrorismo”.

Es decir, desde la corrupción de funcionarios internacionales hasta la contratación de escuadrones de la muerte, las Fuerzas Especiales estadounidenses pueden hacer lo que quieran en el mundo, sin supervisión jurídica de ninguna índole, simplemente invocando la “guerra contra el terrorismo”.

Junto con los centros clandestinos de tortura, desapariciones y asesinatos, que Washington mantiene de forma directa o indirecta en Jordania, Egipto, Afganistán, Irak y múltiples otros lugares, el mantenimiento de líneas aéreas clandestinas para transferir los secuestrados de un lugar del globo a otro, el desconocimiento total de la Convención de Ginebra y la Operación Phoenix a nivel mundial, el trio Bush-Rumsfeld-Rice han creado la Primera Internacional del Terror eficiente, que ha conocido la historia humana.

6. Parte de Guerra del teatro andino de operaciones

6.1 Alerta roja

A medianoche del miércoles, 19 de enero, sonó el teléfono del canciller venezolano. Era una llamada internacional muy urgente. Advertía la voz, que las Fuerzas Armadas de Colombia, bajo el mando del Presidente Álvaro Uribe, habían sido puestas en estado de “alerta roja”: el máximo estado de alerta que conocen.

Poco después sonó el teléfono en otra instancia del Estado venezolano. Desde otro rincón de la aldea global, se le advertía sobre la maniobra de Uribe y sus generales. El plan general de Bush-Uribe, de provocar un incidente militar, era conocido en esa instancia, inclusive con detalles que no son públicos. La pregunta para los analistas era, si la puesta en “alerta roja” de las Fuerzas Armadas colombianas señalizaba el inicio de la agresión o si respondía a otros objetivos.

La información original había emanado de fuentes militares estadounidenses y parecía segura. Sin embargo, Uribe y Bush no habían logrado crear el apoyo político internacional en torno al secuestro de Rodrigo Granda, que era imprescindible para pasar a la segunda fase de su plan de agresión: un incidente militar capaz de legitimar la intervención de la Organización de Estados Americanos (OEA).

En consecuencia, los analistas llegaron a la conclusión que el hecho servía para funciones de inteligencia, en particular, medir el nivel de información y la capacidad de reacción del Presidente Hugo Chávez y de las Fuerzas Armadas venezolanas, ante un futuro escenario real. De todas formas, ante el despliegue de alrededor de 50 mil tropas en los departamentos del centro-norte colombiano, y otras decenas de miles en el sur, muchas de ellas de elite, entrenadas por Washington, no dejaba de ser preocupante la medida del máximo exponente del terrorismo de Estado en América Latina.

6.2 Expulsión de la ONU

Es inminente la expulsión de facto del comisionado especial del Secretario General de la ONU en el proceso de paz de Colombia, James Le Moyne, solicitado en noviembre del 2004 por Uribe a Kofi Annan. La independencia de Le Moyne, su conocimiento del problema colombiano, y su seriedad constructiva, al igual que su oposición a la estrecha colaboración de Uribe con los paramilitares, lo habían convertido en persona non grata para el Presidente. Su expulsión callará una voz crítica frente a la política de terror de Uribe y hace recordar el retiro de los observadores de la ONU en Irak como medida necesaria para facilitar la agresión militar estadounidense.

Le Moyne, ex reportero del The New York Times e hijo de una familia de militares estadounidenses había participado durante tres años en las negociaciones de paz en San Vicente de Caguán y disfrutaba de la confianza de las FARC. Cuando el comandante de las FARC, Simón Trinidad, fue secuestrado por la CIA y las policías colombianas y ecuatorianas en Quito, su misión había sido mantener negociaciones confidenciales con Le Moyne y un representante del gobierno francés sobre el intercambio de prisioneros.

6.3 Acuerdos de intercambio de inteligencia

Los acuerdos sobre intercambio de personal militar y de inteligencia entre los gobiernos de Venezuela y Colombia, consensuados por los respectivos Ministros de Defensa, General Jorge García Carneiro y el empresario colombiano Jorge Alberto Uribe, en el Ministerio de Defensa de Venezuela, los días 14 y 15 de diciembre, fueron un avance importante en la estrategia de Bush-Uribe, de alinear los Estados colindantes en la nueva Operación Condor que en parte se realiza sobre convenios entre los servicios, y en parte, mediante acciones unilaterales de Bush-Uribe.

Estos acuerdos complementan convenios realizados el año pasado con el Perú en las cuales el general Murazzo Carrillo, comandante de la policia peruana, se reunió con la cúpula de la policía colombiana con el fin de “fortalecer la red de inteligencia entre los dos países, crear mejores medios para intercambiar información en la lucha contra el terrorismo, el tráfico de armas y de explosivos” y para fortalecer “el pie de fuerza en la frontera colombiana con el fin de cerrar el paso a miembros de los grupos armados ilegales y evitar acciones ilícitas”.

Dentro de estos acuerdos, en agosto de 2004, el ministro de Defensa, Jorge Alberto Uribe y su homólogo del Perú, General (r) Roberto Chiabra León, instalaron en Bogotá el seminario “Las Campañas Contra el Terrorismo en Colombia y Perú: Un Análisis En Perspectiva Comparada”. El evento, donde se compartieron las experiencias de ambos países en la lucha contra el terrorismo, contaba con la presencia de un “destacado grupo de panelistas y moderadores, entre los que se destacan el Comandante de las Fuerzas Militares de Colombia, general Carlos Alberto Ospina, el general del Aire, Aurelio Crovetto Yañez, Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas del Perú, el doctor Jorge Noguera Cote, director del Departamento Administrativo de Seguridad, DAS, y el doctor Thomas A. Marks, consultor en riesgo político, experto en insurgencia maoísta.”

Uribe destacó la importancia del intercambio de las experiencias que ambos países han tenido en la lucha contra el terrorismo mientras que Roberto Chiabra, afirmó que “con adversarios como es el narcoterrorismo no podemos hablar mucho de tiempo, sino de metas. Una de esas metas es este intercambio de experiencias, tenemos cosas muy similares que intercambiando experiencias y cómo han sido las estrategias que hemos aplicado nosotros en cada uno de nuestros países, de repente nos pueden servir adaptándolas a nuestra realidad”.

Los militares colombianos y peruanos juntos por el “sendero luminoso” del antiterrorismo: esta es la integración militar latinoamericana desde la derecha y del Pentágono que solo se podrá parar con la integración militar bolivariana y democrática.

La colaboración con el Ecuador es igualmente avanzada como la del Perú, tal como se evidenció en el secuestro de Simón Trinidad en Quito, por las fuerzas combinadas de la CIA, de los servicios colombianos y los servicios ecuatorianos de Lucio Gutiérrez. Hacia el norte la penetración de los paramilitares y servicios de inteligencia colombianos es avanzada en Panamá y, como reveló el Partido Vanguardia Popular de Costa Rica, también en este país, donde la policía política de Uribe, el DAS, opera impunemente y en estrecha colaboración con los servicios costarricenses contra los ciudadanos colombianos residentes en la “Suiza de América Latina”.

Como es evidente, los acuerdos firmados con Venezuela el 15 de diciembre, extienden la penetración de la Operación Phoenix de Bush-Uribe hacia un país importante, y adicional, de la zona andina.

6.4. Armamentismo

La guerra suele ser un buen negocio para diferentes sectores de las elites y esta es una de las razones, por las cuales la militarización del conflicto y el armamentismo del gobierno Uribe sigue sin césar. Con más de tres mil millones de dólares entregados por Washington en los últimos años la bonanza económica seguirá mientras él estará en el poder.

Recientemente fueron asignados más de 230 millones de dólares para la compra de modernos aviones de combate para la Fuerza Aérea y la industria bélica del país ya está en condiciones de construir sus propios barcos de guerra, como las Patrulleras de Apoyo Fluvial ARC, que son operadas por a infantería de marina en los ríos del sur de Colombia. Construidas en Cartagena por la empresa COTECMAR con tecnología naval cien por ciento colombiana, tiene capacidad para transportar a cien efectivos militares y una tripulación permanente de 18 personas. Así mismo posee un control de tiro de armamento diseñado por los ingenieros navales de la Base Naval ARC “Bolívar”.

6.5 La trampa de San Vicente del Caguán

La ofensiva general del Plan Colombia que ha sido desatada dentro de Colombia y en su componente de Plan Condor en los países de la región, no hubiera sido posible sin las negociaciones de San Vicente del Caguán. Toda ofensiva estratégica requiere de inteligencia previa y esa inteligencia fue obtenida por los servicios de inteligencia estadounidenses y colombianos en la zona despejada para la negociación.

San Vicente del Caguán fue, de hecho, una trampa de inteligencia preparatoria para la ofensiva estratégica; nunca había intención real de la oligarquía para llegar a una paz negociada. Fue en esos monitoreos constantes que Washington obtuvo lo que se llama “el órden de batalla electrónico” de las FARC, los datos de la logística de las tropas, de los cuadros milicianos en la zona así como las fotos y las huellas digitales de cientos de cuadros de las FARC. Hoy día, la guerrilla paga el precio que puede llegar a ser tan alto como el de la legalización de la Unión Patriótica en su momento, que le costó la vida a miles de cuadros de conducción.

La nueva generalidad, nombrada por Uribe, es parte de ese panorama, cuya mentalidad es expresada prototípicamente por el General Carlos Alberto Ospina Ovalle, comandante de las Fuerzas Militares: “Las fuerzas militares no están hechas para procesos de paz. Por eso nos dan fusiles, helicópteros, municiones. Las fuerzas militares están hechas para respaldar las políticas del Gobierno y la defensa de la población civil." (El Espectador, 18-01-04).

Fue uno de esos máximos exponentes del militarismo colombiano, con rango de general, quien reconoció recientemente en una entrevista con un diario ecuatoriano que las negociaciones de “paz” nunca habían sido otra cosa que una fuente de oro informativa sobre las FARC.

Otra parte de esta política permanente de engaños y mentiras del duo Bush-Uribe es la constante violación del convenio sobre la base de Manta en el Ecuador, limitada al combate contra el narcotráfico, pero que Washington utiliza para dirigir la guerra en el sur de Colombia en estrecha cooperación con la base de Tres Esquinas, en el Caquetá, Colombia.

7. El convenio de inteligencia entre Venezuela y Colomba

Es dentro de este contexto regional e internacional y a dos días del secuestro de Rodrigo Granda que se firman los acuerdos sobre intercambio de personal militar y de inteligencia entre los gobiernos de Venezuela y Colombia, el 15 de diciembre, en Caracas.

Al dar a conocer el acuerdo, el ministro colombiano, Jorge Alberto Uribe, declaró en rueda de prensa con su homólogo venezolano que acordaron "reanudar e intensificar el intercambio de oficiales diestros de las distintas fuerzas militares y policiales" de los dos países. "Hemos acordado ahondar la parte estratégica, es decir, la parte de información de inteligencia", agregó el General García Carneiro, quien señaló además que ambos ministerios de Defensa se han propuesto celebrar "semestralmente" este tipo de reuniones de trabajo. También se comprometieron a realizar, al menos cada seis meses, reuniones para analizar temas de seguridad fronteriza y diseñar planes de acción.

En una posterior reunión entre el embajador colombiano y el Ministro García Carneiro, ambos coincidieron en “la necesidad de fortalecer la coordinación entre las autoridades de ambos países, tal y como fue acordado durante la visita que realizó a Caracas… el ministro de Defensa colombiano, Jorge Uribe".

A la luz de este contexto regional e internacional, sería sorprendente que Venezuela mantuviera el convenio con un gobierno, que es el principal violador de los derechos humanos en el hemisferio; que alberga los criminales políticos que se fugaron del país; que es la principal base de operaciones contra la Revolución venezolana y que carece del atributo esencial que caracteriza a un Estado: la soberanía.

Bajo el gobierno de Álvaro Uribe, Colombia no es más que una extensión del Comando Sur de Estados Unidos. Encarna, por lo tanto, la Doctrina Monroe, la destrucción de Contadora y la Operación Phoenix.

La negación de esos paradigmas debe ser la guía bolivariana, para tratarlo.

El Foro Social Mundial ante la amenaza de guerra de Colombia

Heinz Dieterich
Rebelión/MDP

1. La disyuntiva ética del Foro

El V Foro Social Mundial (FSM) de Porto Alegre se realiza, en palabras de Hugo Chávez, ante la dramática disyuntiva de “Unión o Muerte”. Con estas palabras, el Presidente se refiere al avance de la integración bolivariana, liderada por él mismo, y el avance de su amenaza de destrucción, encabezada por el dúo Uribe-Bush.

La analogía con el Congreso Antifascista de Valencia, tan infructuosamente invocada durante el Encuentro Mundial de Intelectuales en Caracas, ahora se presenta en toda su dimensión real para el Foro Social de Porto Alegre. Porque la amenaza de la agresión neofascista de Bush-Uribe es real y posiblemente nos separa poco tiempo de su inicio.

Tal situación presenta un doble desafío ético para el Foro y su Comité Internacional Organizador (CIO). Por una parte, el peligro bélico que representan Bush-Uribe requiere de un pronunciamiento inequívoco del Foro o del CIO, y, por otra, la visita de Hugo Chávez al Foro y su discurso público exigen una respuesta de solidaridad concreta.

En la vida política nunca existe la posibilidad ética de ser neutral, porque toda praxis humana se realiza inevitablemente dentro del medio de la ética material y formal. Las exigencias éticas a la praxis varían según las situaciones concretas. Mientras el Foro era, como lo definió acertadamente Ignacio Ramonet, una especie de “Escuela de Verano”, no importaba realmente que tomara la bucólica posición de la academia griega cuyo flujo de bellas ideas y estéticas se sustentaba sobre un mar de lágrimas del esclavismo.

Pero si la alternativa en América Latina hoy día es, “la Unión o la Muerte”, entonces la simpática idea de una variante gauchesca de la Escuela de “Summer Hill” ha perdido su razón de ser. La amenaza bélica de Uribe-Bush convierte irremediablemente el silencio o una elucubración abstracta del V Foro en torno a la disyuntiva de “vida o muerte”, en un hecho de de facto-complicidad con el enemigo público número uno de los pueblos y Estados latinoamericanos.

El Plan de guerra de Uribe ha cambiado el carácter semi-privado del Foro en un evento marcadamente público al cual, quiera o no, no puede escapar. No hay posiciones de neutralidad posible en América Latina ante la coyuntura actual: ni para los partidos políticos, ni para los gobiernos y, mucho menos, para los entes de la sociedad civil que ostentan banderas de transformación y de lucha por la posibilidad “de un mundo mejor”.

2. La pluralidad como apología del “no hacer”

El argumento esgrimido históricamente por los organizadores para no pronunciarse sobre temas concretos ha asumido diversas formas, como que “el Foro no da recetas para llegar al socialismo”, que no es “un foro partidista”, que es una especie de “Escuela de Verano” y que se trata de “un espacio abierto, diverso y horizontal, hecho para reflexionar sobre la globalización y buscar alternativas. No es la cita de un partido político u organización sindical, en las que se pueda emitir pronunciamientos finales”.

El argumento, de que la pedagogía antiautoritaria y la naturaleza plural del Foro prohíben ejercer solidaridad concreta con el Irak latinoamericano es, por supuesto, falaz. Como ha demostrado el Instituto Brasileño de Análisis Sociales y Económicos (IBASE), citado por Diego Cevallos en rebelion.org, la pluralidad del FSM es más retórica que real. En cuanto a la pluralidad geográfica, el Instituto encontró que alrededor del 86 por ciento del total de los participantes provino de Brasil.

En lo referente a la pluralidad socio-educativa, más del 73 por ciento de los participantes al foro de 2003 eran académicos o estaban en vía de ser académicos. El Foro no es, por lo tanto, en términos sociográficos, un foro de movimientos sociales o populares, sino, primordialmente, de clases medias y pequeña burguesía. Mucho menos es, por supuesto, un Foro controlado por los intereses y movimiento populares.

Algo semejante se observa con respecto a su economía política. Las fuentes de financiamiento se agotan, esencialmente, en las estructuras directas e indirectas de cinco Estados nacionales ---secundados por el Estado Global, las iglesias occidentales y algunos capitales privados--- que financian no sólo el FSM, sino todos los grandes encuentros regionales y globales respectivos. Y el volumen financiero necesario para ese tipo de eventos, es grande. Por ejemplo, el Foro Social Europeo de Paris costó alrededor de cinco millones de Euros.

De la apología de la pluralidad quedaría entonces solo el aspecto de la pluralidad ideológica de los participantes. Pero, nuevamente, el argumento es insostenible. El Foro constituye, en términos sociológicos un “grupo de referencia” o en términos de estadística, una “población” o un “universo”, es decir, un conjunto de elementos (personas) que tienen alguna característica o propiedad en común. Lo que tiene en común la población del Foro son las banderas particulares de la lucha contra el neoliberalismo, el militarismo, el racismo, etcétera, y su doble convicción de que otro mundo es posible y que se deban buscar las alternativas que lleven a él.

La audiencia del FSM no es, por lo tanto, cualitativamente diferente a la que se reúne en los foros contra el ALCA o contra el Fondo Monetario Internacional y dado, que toda votación sobre una propuesta sería voluntaria, no habría ningún impedimento por el carácter “plural” del Foro para tomar partido ante la matanza que Uribe-Bush están cometiendo a diario en Colombia, con la amenaza agravante de extender sus métodos terroristas a toda América Latina y, en particular, a Ecuador y Venezuela. Y si el número de participantes fuera ahora el argumento para rechazar un pronunciamiento, habría un simple remedio: que se pronuncie el Comité Internacional Organizador.

3. ¿Qué posición debe tomarse frente al Foro?

La triple influencia ejercida sobre el Foro por la hegemonía del pensamiento liberal-socialdemócrata, el credo religioso-pacifista y la economía política de su existencia material, conforman un status quo, cuyo armazón e inmovilidad difícilmente se podrán romper desde las tribunas de la crítica pública, cuyos esfuerzos en este sentido han sido esencialmente inútiles.

Por eso es de particular interés observar el impacto de la participación del Presidente Hugo Chávez, que en este momento es la fuerza más poderosa que puede movilizar la realidad latinoamericana, para derrotar a la barbarie del capital y de la Doctrina Monroe. Hay dos opciones posibles: a) que los mandarines, flexibles como el bambú ante el monzón, se acomodarán a esa fuerza natural que se llama “Chávez”, sabiendo que pasará relativamente rápido, para después volver a la normalidad o, b) que los cambios del entorno latinoamericano y mundial serán tan drásticos que la Escuela de Verano tenga que dar paso a la Escuela de la Vida, so pena de perder legitimidad.

Lo dicho anteriormente puede entenderse como una premisa de la cual se saquen las inferencias correctas. Pero todo el mundo sabe, que es fácil sacar de premisas correctas inferencias equivocadas. Esto, a mi juicio, es el caso de un grupo de personas de Rosario, Argentina, que hacen una crítica severa, pero correcta en muchos aspectos, al FSM, convocando a un Encuentro Antiimperialista como Alternativa revolucionaria al Foro Social Mundial. “El Encuentro intentará constituirse como una alternativa para que sectores de la vanguardia tengan un espacio donde poder discutir y organizarse para proponer salidas concretas de lucha, contra los enemigos de los pueblos que son las multinacionales, los bancos, es decir el imperialismo y los políticos que le sirven, como los del «eje latinoamericano» integrado por Lula, Kirchner, Chávez y ahora Tabaré Vázquez.” Organizar Encuentros de vanguardia es necesario, porque ninguno de los grandes Foros o Congresos latinoamericanos o Mundiales lo son. En el eterno dilema del político y del intelectual, de tener que optar entre “unidad y claridad” ----problema magistralmente analizado por Lenin--- los organizadores de esos foros han priorizado “la unidad” y descuidado o, inclusive bloqueado, los intentos de crear espacios de vanguardia.

Esto explica, porque apenas ahora los intelectuales que suelen reunirse en esos foros y congresos empiezan a hablar de la unidad latinoamericana, cuando desde hace cinco años era evidente que se trataba de la única vía antiimperialista y de desarrollo sustentable posible en América Latina. Cinco años perdidos en estériles repeticiones keynesianos y argumentos anti-ALCA de decenas de miles de intelectuales, en lugar de concentrar esos recursos teóricos en la construcción del ALBA y del Bloque Regional de Poder Latinoamericano (BRPL) y su horizonte estratégico popular, la civilización anticapitalista o el socialismo del siglo XXI.

Hay, por lo tanto, una indudable responsabilidad histórica de esa inteligentsia liberal, socialdemócrata y religiosa-filantropista que controla la organización de esos eventos, junto con la responsabilidad de los entes financiadoras, en el atraso de la lucha de clases y del antiimperialismo en América Latina. Sin embargo, es un gravísimo error y un sectarismo suicida declararle la guerra a “Lula, Kirchner, Chávez y ahora Tabaré Vázquez”.

La actual etapa del desarrollismo democrático unificador latinoamericano tiene todas las características de una potencial fase de transición hacia el postcapitalismo. Sin embargo, no entender este potencial y enfrentarse a sus protagonistas tal como hace la propuesta de Rosario, significa aliarse de nuevo con los canallas del imperialismo, como el embajador Spruille Braden contra el supuesto “nazifascismo” de Perón o colgar de nuevo, en alianza con la “rosca” (oligarquía) boliviana y la embajada Yanqui, al general Villaroel en los faroles de la Plaza Murillo, en La Paz. Significa, en una palabra, hacerle el trabajo sucio a George Bush y Álvaro Uribe.

4. ¿Por qué el FSM no es radical?

El FSM es estructuralmente incapaz de dar una respuesta radical a los problemas de la humanidad ---radical en el sentido de la palabra, de ir a la raíz de los problemas--- porque esa radicalidad viene de la situación existencial de las víctimas del sistema. Y las víctimas del sistema no se encuentran en el FSM, sino un estrato social privilegiado que no tiene nada que ganar enfrentándose al sistema fuera del modus operandi de la Escuela de Verano, que quieren mantener los mandarines.

Walter Benjamín ha expresado en su XII Tesis de Filosofía de la Historia, porque el FSM en su forma actual no puede ser radical. Sustituyendo el enfrentamiento revolucionario con el sistema por la confianza en su transformación pacífica mediante el sistema electoral, social y sindical, “La socialdemocracia (alemana) se complacía en asignar a la clase trabajadora el papel de redentora de las generaciones futuras. Y así cortaba el nervio principal de su fuerza. En esta escuela (de pensamiento, H.D.), la clase desaprendió tanto el odio como la voluntad de sacrificio. Pues ambos se nutren de los antepasados oprimidos y no del ideal de los descendientes libres.”

Las “Tesis de Filosofía de la Historia”, en muchos aspectos legítimos herederos de las “Tesis sobre Feuerbach”, posiblemente no estarían muy bienvenidos en el Foro, porque no faltaría el mandarín que descubriera que predican el odio y el sacrificio y que, por tanto, en aras del pluralismo no se puede ser solidario con ellas: tal como no se puede ser solidario con el pueblo combatiente de Colombia.

El Foro Social Mundial ha asumido, en el sentido de Benjamín, “el papel de redentora de las generaciones futuras” y el ideal “de los descendientes libres”, lejos del rol espartacista de los esclavos industriales modernos y, también, lejos del magnífico y valiente documento de nueve mil ciudadanos estadounidenses que dijeron a Bush, Not in our Name.

En un excelente artículo en rebelion.org (17.1.2005), Arturo Cruz afirmó que “no basta con que en el Foro de Porto Alegre se condene con mayor o menor dureza el secuestro de Granda o la extradición de Trinidad, sino que hay que trascender de la retórica y dar un paso más allá: solicitar el reconocimiento de la guerrilla colombiana como fuerza beligerante”.

Esta es, a todas luces, la demanda central para la solidaridad internacional, contra el proyecto de Bush-Uribe en América Latina, el Plan Colombia. Al mismo tiempo, es un elemento estratégico en la tarea teórica más urgente del momento que consiste en organizar una contraofensiva mundial en el campo de las ideas, para destruir la ideología orwelliana de la “Guerra contra el Terrorismo”.

Sin embargo, es evidente, que esta demanda jamás será aceptada por el Comité Organizador, por ser demasiado “radical”. Aún así, un pronunciamiento público que denuncie a Uribe y su proyecto atentatorio contra el sistema del Estado de Derecho latinoamericano y la integración, como el mayor peligro a la paz de la Patria Grande sería de enorme ayuda. Presionaría y apoyaría a los gobiernos de Lula, Kirchner y Tabaré Vazquez a enfrentarse al proyecto neocolonial-terrorista de Bush-Uribe y sería un apoyo concreto a los pueblos latinoamericanos, en particular el colombiano y el venezolano.

Habrá que ver si el Comité Internacional Organizador resiste el doble impacto de los acontecimientos andinos, sin evolucionar. Pero decida lo que decida debe de tener claro que su silencio ante la disyuntiva de la “Unión o la Muerte”, lo liquidaría éticamente.

Porque como decía Bertold Brecht: Hay tiempos en que es un crimen callarse o “hablar de mariposas”.

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Uribe va por la guerra

Heinz Dieterich
Rebelión/MDP

1. El gobierno venezolano ha manejado el secuestro de Rodrigo Granda sobre la hipótesis de que el Presidente Álvaro Uribe no estaba involucrado en el crimen. Razones de Estado y de alta diplomacia aconsejaron tomar esa postura. Sin embargo, las recientes declaraciones del gobierno colombiano y sus mentores políticos en Washington han dejado claro que esa hipótesis de trabajo ya es obsoleta. Una hipótesis que explicaría mejor el plan del Presidente colombiano y que representaría adecuadamente el nivel informativo actual, es la siguiente.

2. El secuestro no fue un evento fortuito o de funcionarios de segundo nivel o de corrupción mercantil, sino una operación de Washington ejecutada por Uribe, con un propósito táctico y otro estratégico: 1. el objetivo táctico consiste en crear las condiciones para la ruptura de las relaciones diplomáticas con Venezuela; 2. el objetivo estratégico consiste en el aislamiento y la destrucción de la Revolución bolivariana desde la Organización de Estados Americanos (OEA). El plan de operaciones prevé cuatro etapas secuenciadas.

3. La logística del secuestro revela que se trata de una operación largamente planeada que fue organizada sobre un seguimiento prolongado de los pasos de Rodrigo Granda. Por lo mismo, la detención se podría haber hecho en la misma Colombia o en el Foro Social Mundial (FSM) de Porto Alegre, al cual el dirigente colombiano seguramente hubiera asistido. Sin embargo, Washington decidió llevarla a cabo en Caracas, dentro del contexto de dos eventos internacionales de la política venezolana, a fin de utilizarlo como detonador inicial de una cadena de reacción destinada a destruir el proyecto bolivariano.

4. Para lograr su objetivo táctico, Washington y su empleado colombiano están montando ---sobre el hecho criminal inicial--- una campaña de mentiras mediáticas a nivel mundial, que abarcan desde la falta de libertad de prensa y de respeto a la propiedad privada, hasta el apoyo a “grupos terroristas” como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la “subversión de gobiernos democráticamente electos”, el insuficiente combate al “terrorismo y narcotráfico” y la “alianza militar estratégica” con Rusia.

En este momento, las mentiras principales son, en boca de la canciller colombiana Carolina del Barco, que el gobierno de Hugo Chávez “cobija” a jefes de las FARC dentro de Venezuela, que permite que las FARC “monten campamentos en la frontera” y que hagan operaciones militares “desde territorio venezolano”.

El Colegio de Propaganda Fide de Washington, que se encarga de divulgar las mentiras de la nueva campaña, ya está trabajando a marchas forzadas, poniendo en funcionamiento sus cajas de resonancia: dentro de Venezuela y Colombia los partidos y medios de la oligarquía y afuera los Mickey Mouse Media (MMM) de Estados Unidos, encabezados por las televisoras CNN y el Washington Post, meticulosamente coreografiados con la amenazante Condoleeza Rice en el Senado estadounidense ---donde repitió las tonterías ideológicas de Woodrow Wilson de hace noventa años para justificar la agresión imperialista de hoy--- el embajador de Washington en Bogotá y un grupo de Rambos de la “contra” y de los escuálidos, en Miami.

En una de esas operaciones planeadas para el futuro, denominada "Operación Colibrí", se empezaría a hacer "flotar" videos adulterados; transcripciones de supuestas conversaciones telefónicas del Presidente Hugo Chávez con Fidel Castro y las FARC; detener a supuestos terroristas islámicos “apoyados” por Hugo Chávez y se reflotarían las terribles maquinaciones del artículo de U.S. News and World Report, "El terror cerca de casa" (Terror Close to Home), escrito por la jefa de la sección de América Latina, Linda Robinson, reseñado en mi artículo en rebelion.org, el 2 de noviembre del 2003.

5. El actual aprovechamiento propagandístico del secuestro, que se realiza sobre el intento de confundir los agredidos con los agresores, es el preludio para un conflicto armado (limitado) que Uribe lanzará en la frontera, a fin de crear el pretexto internacional para poner a sus fuerzas armadas en estado de “alerta roja” y romper las relaciones diplomáticas con Caracas.

6. Los escenarios que se escojan para tal fin pueden ser varios. Cuatro son los más probables: a) que unidades paramilitares o fuerzas especiales del ejército colombiano se disfracen como miembros de las FARC y ataquen a blancos dentro de Venezuela, para “vengar” el secuestro de Rodrigo Granda, motivando una reacción militar local venezolana; b) que fuerzas paramilitares o regulares disfrazadas de paramilitares lleven a cabo esa operación para destruir las supuestas “bases” de las FARC en Venezuela; c) el secuestro de personajes en Venezuela ó, una combinación de esos escenarios.

Un quinto escenario posible es una variación del incidente del “Caldas” de 1987, cuando un barco de guerra colombiano entró en aguas territoriales venezolanas, en medio del diferendo marítimo de delimitación de aguas marinas y submarinas del Golfo de Venezuela, como una demostración de que esas eran aguas colombianas.

7. El peligro de guerra entre Colombia y Venezuela daría motivo para convocar a una sesión de emergencia de la OEA, en la cual se tratara de aislar a Venezuela, aplicándole la Carta Democrática Interamericana (CDI) y demás arsenal legalista-injerencista de la OEA, así como de sanciones económicas. Este es el plan real de Uribe-Bush que tuvo su primer paso en el secuestro de Rodrigo Granda.

8. Las fechas que manejan los organizadores colombo-estadounidenses de la conspiración para ejecutar la provocación, giran en torno al 28 de enero y la semana del 1 al 5 de febrero. Las acciones externas irían acompañadas por una movilización del “frente interno” de la contrarrevolución, a través de la movilización de grupos de personas de la economía informal, que reclaman terrenos, trabajo y vivienda, a cuyas demandas los gobernantes locales o ministros no han dado respuestas eficientes.

9. El descarado apoyo intervencionista del embajador estadounidense en Colombia, William Word, ex asistente especial en la Oficina de Asuntos Político-Militares del Departamento de Estado; la afirmación de la canciller colombiana, de que a Uribe no le preocupa un agravamiento de las tensiones con Venezuela y el brusco rechazo de éste a la mediación ofrecida personalmente por el presidente brasileño Lula da Silva, aportan evidencia empírica adicional sobre la veracidad de la hipótesis.

10. Uribe no tiene el menor interés de arreglar el problema del secuestro conforme a ley y por la vía institucional bilateral, porque todo arreglo de este tipo lo pondría en conflicto con sus amos en Washington. Tanto por convicción propia como por dependencia extrema, tratará de violentar el problema aún más, hasta llegar al punto de inflexión, tal como hizo Bush con la mentira de las Armas de Destrucción Masiva de Irak en el Consejo de Seguridad de la ONU.

11. A Uribe no le importa, que el plan que ejecuta costará sangre y atenta contra la democracia latinoamericana y su Estado de Derecho, porque es un sujeto sin ética rodeado de altos funcionarios de dudosa probidad ética. Identificado en 1991 por la inteligencia militar estadounidense (Defense Intelligence Agency) como amigo personal del capo del narcotráfico más poderoso de aquella época, Pablo Escobar, y vinculado al cártel de Medellín, tiene como mano derecha a un Ministro de Defensa, ex Vicepresidente del Consejo Empresario de América Latina (CEAL), que es co-responsable de los múltiples crímenes de lesa humanidad cometidos por sus Fuerzas Armadas, dentro de Colombia, a quién se le ha comprobado una relación conyugal con una traficante de heroína encarcelada, y un comandante de la Policía Nacional, el General Jorge García, que ha mentido repetidas veces públicamente en el caso de Rodrigo Granda.

12. El conflicto entre Uribe-Bush y las fuerzas democráticas de América es de trascendental importancia para el futuro de la región, porque es el choque antagónico entre la Doctrina Monroe y el derecho a la autodeterminación de los pueblos latinoamericanos, pisoteado durante doscientos años por Estados Unidos. Al colocarse Uribe del lado del intervencionismo estadounidense y del intento, de instalar en América Latina un régimen de Estados terroristas y gangsteriles, se ha convertido, sin duda, en el enemigo público número uno de los pueblos, de la democracia y de la integración bolivariana de la Patria Grande.

13. Su maniobra, sin embargo, es arriesgada y puede convertirse en una derrota política decisiva para él y su proyecto neocolonial-terrorista, el Plan Colombia, si las fuerzas democráticas de la región, tanto estatales, como partidistas y de la sociedad civil, sabrán cobrarle el costo político de su crimen de Estado. Derrotar a Uribe no sólo significa devolverle la paz al espacio andino, fortalecer a los Estados democráticos y favorecer las condiciones de integración del Bloque Regional de Poder Latinoamericano, sino también, abrir las puertas a una solución negociada dentro de la misma Colombia.

El papel de Brasil, Argentina y Uruguay dentro de esta coyuntura es fundamental. Si Brasil, Argentina y Uruguay defienden los preceptos y el sistema del Estado de Derecho latinoamericano, así como las soberanías nacionales, y el Estado venezolano sigue actuando con madurez, Bush y Uribe no lograrán su objetivo.

Ante esta situación, no hay lugar para errores que debiliten la unión de las fuerzas democráticas antiterroristas del Continente.

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