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Movimiento por la Democracia Participativa

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Preocupante silencio de las autoridades venezolanas ante el secuestro de Rodrigo Granda

Heinz Dieterich
Rebelión/MDP

El secuestro de Rodrigo Granda, miembro de la Comisión Internacional de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en pleno centro de Caracas y a plena luz del día del 13 de diciembre, plantea varios aspectos de suma preocupación. El más grave de ellos es el mutismo de las autoridades venezolanas.

A casi dos semanas del secuestro, el Estado venezolano no se ha pronunciado sobre el crimen, pese a que al menos cinco de sus principales instituciones estarían involucradas ex officio en el esclarecimiento del delito y/o el castigo de los responsables.

1. Por su severidad, el crimen de secuestro no requiere de la denuncia de un particular para ser instruido por las instancias jurídicas del Estado. Todo Estado moderno, cual sujeto de derecho (“The people against…”) encargado del mantenimiento del orden público, tiene la facultad y el deber jurídico y moral de ejercer acciones determinadas de investigación y penalización contra quién resulte responsable, cuando se cometan delitos graves tipificados en el derecho penal. En Venezuela esta facultad reside, en primer lugar, en el poder público autónomo conocido como la Fiscalía General de la República, encabezada por el ciudadano Isaías Rodríguez, quién es recordado internacionalmente por su valiente y ética actuación durante el golpe de Estado del 2002.

2. En un segundo circuito de responsabilidad institucional se encuentra el Ministerio del Interior y Justicia (MIJ), cuyo titular es Jesse Chacón, responsable de la seguridad pública del país y de la actuación de los organismos de seguridad que operan dentro de su ámbito de responsabilidades, entre ellos, la policía política, conocida como Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip). Según medios internacionales, fueron miembros de esta corporación operativa y de inteligencia que colaboraron con el comando de secuestradores.

3. El crimen de Caracas fue cometido por un comando de policías colombianos que violaron flagrantemente la soberanía de la República Bolivariana de Venezuela, para secuestrar por la fuerza al ciudadano colombiano Rodrigo Granda y entregarlo a las autoridades de Cúcuta, cuya estrecha colaboración con los narco-paramilitares de la zona es notoria.

Todo acto de violación de la soberanía nacional de un país afecta, por definición, a su Despacho de Relaciones Exteriores, la Cancillería, cuyo deber institucional radica en la defensa de la soberanía y de los intereses nacionales, lo que incluye la cuidadosa observación de los procedimientos legales de extradición de extranjeros inculpados criminalmente.

4. La violación de la soberanía de la República en el caso de Rodrigo Granda reviste tres circunstancias agravantes de responsabilidad criminal: 1. fue premeditada; 2. reincidente y, 3. se realizó parcialmente en el extranjero.

4.1 El carácter de premeditación ha sido demostrado por el periodista colombiano Hernando Calvo Ospina en una crónica del crimen, publicada el 21 de diciembre a nivel internacional. Realizando entrevistas dentro del marco del “Encuentro Mundial de Intelectuales en Defensa de la Humanidad”, del 2 al 7 de diciembre, en Caracas, algunas autoridades estatales le “hablaron sobre la posibilidad que a Venezuela hubiera sido desplazado un comando especial de las fuerzas de seguridad colombianas, idéntico al que había detenido en el Ecuador al dirigente de la guerrilla de las FARC, Simón Trinidad. No me aclararon si el comando estaba ahí de manera legal.” El día 3 de diciembre, “personas muy cercanas a la embajada colombiana en Caracas me confirmaban lo anterior, además de advertirme sobre el aumento considerable de miembros del Departamento Administrativo de Seguridad, DAS, la policía política colombiana, adscritos a la embajada. El comando tendría como objetivo el capturar a dirigentes guerrilleros colombianos de las FARC y del ELN.” Hubo por lo tanto, en el crimen, lo que en derecho se llama “concierto para delinquir” y premeditación de los delincuentes.

4.2 En cuanto a la agravante de reincidencia ---además del largo historial de delitos análogos del crimen imputado--- se encuentra la detención de varios policías colombianas, capturados el pasado 9 de diciembre cerca de Maracay en compañía de tres oficiales del Ejército de Venezuela, en una región del centro del país a 700 Km. de la frontera con Colombia, cuando realizaban presuntas actividades de espionaje. Pese a que fuentes de la inteligencia colombiana revelaron al diario colombiano EL TIEMPO que los cuatro policías capturados ----el mayor Carlos Arturo Cruz Curtidor, el teniente Harrison Gil Arce y los subintendentes Pedro Nel Roa Martín y Degli Magli Sibaja Rodríguez--- habían participado en el secuestro de Rodrigo Granda, el 22 de diciembre la embajada de Colombia en Caracas informó que el ministro de Defensa venezolano, general Jorge Luis García Carneiro, había notificado al embajador de Colombia, Enrique Vargas Ramírez, sobre la liberación de los cuatro miembros de la Policía Nacional de Colombia.

5. Por lo anterior es evidente que la quinta institución venezolana afectada por el caso es el Ministerio de Defensa. Las relaciones entre los Ministros de Defensa de Venezuela y Colombia pasan actualmente por una fase de buen entendimiento. El 15 de diciembre, ambos Ministros se reunieron en Caracas, con objeto de darle continuidad a los compromisos suscritos por ambos gobiernos, en Cartagena de Indias, el 9 de noviembre. El ministro colombiano, Jorge Alberto Uribe, declaró en rueda de prensa con su homólogo venezolano que acordaron "reanudar e intensificar el intercambio de oficiales diestros de las distintas fuerzas militares y policiales" de los dos países. "Hemos acordado ahondar la parte estratégica, es decir, la parte de información de inteligencia", agregó el General García Carneiro, quien señaló además que ambos ministerios de Defensa se han propuesto celebrar "semestralmente" este tipo de reuniones de trabajo. También se comprometieron a realizar, al menos cada seis meses, reuniones para analizar temas de seguridad fronteriza y diseñar planes de acción. En una posterior reunión entre el embajador colombiano y el Ministro García Carneiro, ambos coincidieron en “la necesidad de fortalecer la coordinación entre las autoridades de ambos países, tal y como fue acordado durante la visita que realizó a Caracas… el ministro de Defensa colombiano, Jorge Uribe".

Resumiendo: El secuestro de Rodrigo Granda a unas pocas cuadras del Hotel Hilton en Caracas, a las 16:00 hrs. de la tarde del 13 de diciembre, realizado en el entorno de dos grandes eventos estatales, el Congreso Mundial de Intelectuales y el Congreso Bolivariano de los Pueblos, es un asunto latinoamericano de extrema importancia; porque indica ---como se ha advertido correctamente en medios digitales--- la implementación de una especie de Operación Cóndor en el espacio andino, como nuevo componente integral del Plan Colombia.

Esa trascendental implicación del hecho delictivo hace imprescindible que alguna de las autoridades venezolanas rompa su prolongado silencio y aclare públicamente los pormenores de ese crimen de Estado. Esto no sólo como una responsabilidad ineludible de todo Estado de derecho, sino también como necesidad moral de toda Revolución ética, como lo es la Bolivariana.

La Declaración Final del “Encuentro en Defensa de la Humanidad” reitera múltiples veces la solidaridad de los intelectuales con Irak, Palestina y Afganistán, mientras que sobre el “Irak de América Latina”, Colombia, no dice ni una sola palabra, pese a que se encuentran referencias respectivas en varias resoluciones de las mesas de trabajo. Tal hecho había enrarecido la percepción del evento en mentes críticas, que dudaban que se tratase de un acontecimiento aleatorio. Un continuo mutismo de las autoridades profundizaría inevitablemente esas dudas.

Finalmente, las autoridades venezolanas deben de tener claro que el esclarecimiento de este crimen de Estado es visto en la opinión pública latinoamericana como una medición de dos voluntades: la revolucionaria-ética que procura la justicia, y la del status quo que procura la realpolitik. La prolongación del silencio sería interpretado como el “silentium videtur confessio” de Seneca: “quien calla, parece otorgar”.

Cuanto antes hablen las autoridades, menos costo político tendrá su silencio.

Nace la Doctrina Militar de la Revolución Venezolana

Heinz Dieterich
Rebelión/MDP

"Defensa Integral de la Nación" se llama la nueva doctrina militar desarrollada por la Revolución Venezolana que se va a implementar rápidamente en el país de Bolívar. Muchos aspectos de la nueva concepción son secretos, como es lógico, pero es posible trazar una idea general del nuevo paradigma que sustituye el de la postguerra y del pentagonismo estadounidense.

La nueva doctrina nace como respuesta a la amenaza militar estadounidense y, como tal, refleja los rasgos estructurales de toda doctrina de guerra de defensa, diseñada para disuadir o derrotar a un agresor numéricamente y tecnológicamente muy superior. La concepción de la “Defensa Integral de la Nación” es, por lo tanto, hija sui generis de la misma partera de la historia que engendró las teorías militares sobre la “guerra popular prolongada” de Mao Tse Tung y Ho Chi Minh/Vo Nguyen Giap en Asia, y “la guerra de todo el pueblo” en Cuba.

La tarea de “profundizar y acelerar la conformación de la nueva estrategia militar nacional” ha sido definida por el Presidente Hugo Chávez como uno de los diez objetivos estratégicos para lo que el mandatario denomina la “Nueva Etapa” de la Revolución, que se inició a partir del referendo revocatorio del 15 de agosto del 2004 y de las elecciones regionales de noviembre. Los diez objetivos estratégicos tienen la función de dejar atrás a una etapa, en la cual “fuimos bastante lentos e ineficientes” (Hugo Chávez), para avanzar en la construcción “del nuevo modelo democrático de participación popular”; crear un “nuevo sistema económico”; conformar una nueva “estructura social”; acelerar la creación de una “nueva institucionalidad del aparato del Estado” y seguir impulsando el “nuevo sistema multipolar internacional”.

La nueva doctrina militar, basada en el Artículo No. 326 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela ---que estipula que “la seguridad de la Nación se fundamenta en la corresponsabilidad entre el Estado y la sociedad civil”--- tiene por supuesto axiomático que la revolución ha entrado en “una fase antiimperialista” que requiere ser profundizada y consolidada mediante tres líneas estratégicas de acción.

La primera se refiere al fortalecimiento del componente militar de la nación, que prevé el incremento de los contingentes militares de tropas en todo el país; la optimización de la capacitación de las tropas regulares y de los batallones de reservistas; el análisis de la posibilidad de un teatro de operaciones militares en algunas regiones de la nación, sobre todo, si la amenaza paramilitar aumenta; la recuperación y actualización de materiales y equipos de las Fuerzas Armadas y, en la medida de lo necesario, la adquisición de nuevo material de guerra adecuado a las condiciones de defensa nacional en tierra, agua y aire.

En el área doctrinal se prevé el establecimiento de nuevas normas y directrices que reestructuren la actividad militar en función de un esquema fundamentalmente “defensivo” dentro de una guerra asimétrica, planteamiento que incluye la determinación de centros de gravedad en todos los ámbitos. También se procura identificar mercados alternativos de tecnología bélica y desarrollar la propia industria militar en consonancia con el modelo de desarrollo endógeno.

La línea de intercambio militar de Venezuela se orienta hacia los países de Suramérica, afirma el Comandante General de la Aviación, general Roger Cordero Lara, cuyo Estado Mayor estudia conjuntamente con altos oficiales de la aviación brasileña la adquisición de nuevos aviones brasileños AMX Tucanos y de radares; mientras que se espera el suministro de los mejores helicópteros de ataque y asalto disponibles en el mercado mundial, los rusos MI-35 y el suministro del fusil de asalto Kalashnikov Ak-47, junto con lanzacohetes RPG-47 y lanzagranadas, cuyo enorme valor militar ha quedado demostrado en Irak. Todo esto no sólo para mejorar el parque militar, sino también con la finalidad de establecer un proceso de permanente transferencia tecnológica que incluirá aspectos del parque aeronáutico de China, India y Rusia, entre otras naciones.

La segunda línea estratégica de trabajo consiste en la consolidación y profundización de la unión cívico-militar y la tercera se refiere a la necesidad de lograr la participación popular masiva en la Defensa Integral de la Nación. A tal fin se duplicarán las fuerzas de reserva organizada a alrededor de cien mil hombres y mujeres y se procurará, entre otras medidas, la incorporación de militares profesionales en retiro en tareas de organización popular para la defensa en cada barrio, en cada fábrica, en cada lugar donde haya “un grupo de patriotas, ahí deben estar organizándose para la defensa territorial”.

Entre los objetivos específicos de la nueva doctrina se plantea la constitución de consejos regionales y locales de seguridad como vehículos de control de la reserva y de coordinación con los organismos civiles, mejorar el stock de reservas alimenticias y de otra índole para situaciones de emergencia y el desarrollo de la industria militar venezolana, tal como arriba ejemplificamos.

Los escenarios posibles de conflicto para las Fuerzas Armadas Nacionales (FAN) de Venezuela han sido definidos en una lección magistral del Comandante General del Ejército, General Raúl Baduel, con motivo del 51º aniversario de la Escuela de Infantería, en junio del 2004. En la exposición que se nutre de textos tan variados como los de Sun Tzu, Simón Bolívar, Peter Drucker, Noam Chomsky y Raymond Aaron, el general esboza los siguientes escenarios:

1. Una guerra de IV Generación, con el propósito de desestabilizar al país como paso previo a la conducción de operaciones destinadas a desorganizar y finalmente destruir el Estado-Nación; 2. el golpe de Estado, subversión y acciones de grupos separatistas, promovidos por organizaciones políticas transnacionales llamados predadores corporativos; 3. un conflicto regional y, 4. una intervención militar al estilo de la coalición que interviene en Irak, desarrollando operaciones combinadas bajo el mandato de la OEA-ONU o con prescindencia de el.

Los objetivos transnacionales de un conflicto serían: 1. escarmentar las tesis nacionalistas; 2. garantizarse el acceso irrestricto, seguro y barato a tan importante fuente de energía; 3. consolidar la tesis del globalismo y, 4. extender el dominio anglosajón del planeta al menos por la próxima centuria.

Es necesario “romper el paradigma de lo estrictamente convencional de la guerra” y definir nuestra propia concepción en función del concepto de la defensa integral, afirma el general, que se perfila como uno de los pensadores más importantes de la nueva vanguardia militar latinoamericanista que desde Brasil, Venezuela, Cuba y Ecuador apoya crecientemente la integración real de la Comunidad Suramericana de Naciones (CSN).

La adopción en Venezuela de la sabiduría militar milenaria de lo que el libertador vietnamita Vo Nguyen Giap, arquitecto militar del triunfo sobre el imperialismo francés y estadounidense, llamaba “Guerra del pueblo, ejército del pueblo”, es un extraordinario paso en la reconquista de las soberanías de la Patria Grande. Porque, al privarle al agresor del centro de gravedad de su ataque ---la destrucción física del ejército convencional--- se le quita la posibilidad de la batalla decisiva y de la victoria rápida y se le obliga a la guerra popular prolongada, en la cual no podrá prevalecer.

La adopción de la doctrina militar milenaria de la unión ejército-pueblo en la guerra de defensa integral, por otras naciones de la Patria Grande, será vital para la integración latinoamericana, porque volverá imposible el uso de la fuerza militar de Washington contra ellas.

En voz de la sabiduría militar del General Giap: “Si el enemigo se concentra, pierde terreno, si se diluye, pierde fuerza.” Esta antinomia fue imposible de resolver para el Pentagonísmo estadounidense en Vietnam. Lo será también ante una Patria Grande unida.

Venezuela frena la penetración española en la Amazonia y avanza la independencia científica-tecnológica de América Latina

Heinz Dieterich
Rebelión/MDP

El gigante latinoamericano despierta. En Quito derrota a la temible pareja belicista de Rumsfeld-Uribe; en Cuzco construye la Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN); en Santiago de Chile frena un golpe de mano del subimperialismo español contra la Amazonia y en Caracas levanta el grito redentor de “querer ser latinoamericano”.

Fue el Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCT) de la República Bolivariana de Venezuela que frustró la conspiración entre el “Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo” (CYTED), de España, y el Director Ejecutivo Jaime Avalos del Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (CONCYTEC), del Perú ---operador de la Secretaria General de la Organización del Tratado de Cooperación de la Amazonía (OTCA), Doña Rosalía Arteaga--- destinada a suscribir un memorando de entendimiento entre la OTCA y el CYTED que hubiera abierto las puertas de la Amazonía al subimperialismo español.

En los días 6 y 7 de diciembre, ese Ministerio llevó a cabo otra hazaña latinoamericanista mediante la creación del Programa Científico-Tecnológico denominado “Altos Estudios Estratégicos e Históricos para América Latina y El Caribe”, y la organización del I. Encuentro Internacional sobre el Desarrollo Científico-Tecnológico y sus Perspectivas para América Latina y el Caribe, en Caracas.

El objeto primordial del Programa consiste en promover, difundir e impulsar los estudios históricos e investigaciones que privilegien la perspectiva latinoamericana como herramienta fundamental para el conocimiento “en tiempo real” de los problemas de América Latina y El Caribe.

Se privilegiará investigaciones que “manifiesten su activo interés por defender la causa de un continente libre y sin exclusiones”. A tal efecto el programa comprende las siguientes áreas de trabajo.

1. Análisis estratégico a partir de los elementos constitutivos “propios de nuestra identidad”.

2. Metodologías que permitan caracterizar escenarios, actores y situaciones que contribuyan al desarrollo “endógeno autónomo y soberano de los pueblos latinoamericanos”.

3. Conocimiento interdisciplinario destinado a la construcción de sociedades fundadas en los principios de la democracia participativa y que respete las realidades históricas en el aspecto “multiétnico, pluricultural y bioético de los pueblos latinoamericanos, impulsando su integración”.

4. Acuerdos o convenios de cooperación que puedan dar respuestas a las concepciones y prácticas globalizantes que perpetúan y profundizan las desigualdades del continente, sobre la base del conocimiento “generado con criterio estratégico y de pertenencia histórica”.

5. Foro continental basado en la construcción y reafirmación de “nuestra identidad histórica que propicie la discusión e investigación nacional e internacional sobre las tendencias sociales que afectan el hemisferio y ofrecer espacios de defensa permanente para la comunidad del continente ante procesos de exclusión y desinformación”.

El Programa tendrá como sede administrativa el Centro de Investigaciones Teóricas de la Fundación Instituto de Estudios Avanzados (IDEA), en Caracas. Su filosofía fundacional contempla: 1. Que la Ciencia y la Tecnología son “productos culturales. Por lo tanto “sintetizan valores, tradiciones y saberes de los pueblos que son opciones para la vida futura de sus habitantes”.

2. Que la naturaleza de los habitantes del continente americano, su “cosmogonía y su particular forma de concebir y ejercer la vida social y política constituye un punto de partida esencial y determinante para toda forma de estudio que pretenda abordar su pasado, presente y futuro”.

3. Que a partir de esa caracterización “y acorde con la naturaleza creativa y el sincretismo propio de los pueblos latinoamericanos, debe establecerse una visión de la vida social y de la historia de las formas políticas de los pueblos de dicho continente que respete y reafirme dichas formas de vida para la preservación de nuestra identidad histórica, sobre la base de nuestra decisión de querer ser latinoamericanos”.

Este programa es, en intencionalidad y espíritu, un Canto Grande nerudiano a la Ciencia y Tecnología libertadora; es el primero de los innumerables Institutos de Altos Estudios Estratégicos e Históricos para América Latina y El Caribe, con los cuales hay que sembrar la Patria Grande para derrotar a la hidra monroeista y al imperialismo europeo.

Cuando un pueblo de la Patria Grande levanta el estandarte de su “decisión de querer ser latinoamericano”, ha terminado su orfanato. Ve con claridad su rostro en el espejo de la identidad perdida y comienza su largo caminar hacia las Cumbres de la Liberación. Este es el momento que vivimos.

La doctrina militar cubana y el Bloque Regional de Poder Militar

La doctrina militar cubana y el Bloque Regional de Poder Militar Heinz Dieterich
Rebelión/MDP

La situación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba (FARC) frente a eventuales escenarios de guerra en América Latina y el Caribe es cualitativamente diferente a la de las demás Fuerzas Armadas regulares de la Patria Grande, hecho que requiere profundas reflexiones para avanzar un proyecto realista de integración militar latinoamericano, en el sentido de la Organización del Tratado de Atlántico Sur (OTAS), propuesta por el Presidente Hugo Chávez.

1. La doctrina constitucional cubana

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba nunca han formado parte de un Bloque Militar, sea con Occidente, América Latina o la Unión Soviética. Ni siquiera participaron en maniobras militares conjuntas con el aliado más estrecho de la revolución, la URSS. Esa política, que no ha excluido estrechas colaboraciones y cooperaciones con otras naciones, se deriva de la filosofía política constitucional del Estado (Artículo 12); de la autodefinición como país no-alineado (“Los Diez Principios de Bandung”) y la doctrina militar resultante, definida en “La Ley de la Defensa Nacional”, de diciembre de 1994 (Ley 075 de la Asamblea Nacional del Poder Popular).

2. La doctrina militar

La “Ley de la Defensa Nacional” cubana enfatiza las históricas experiencias del Ejército Mambí y del Ejército Rebelde y define a la Doctrina Militar Cubana “como el conjunto de ideas y concepciones científicamente argumentadas, adoptadas por el Estado sobre la esencia, los objetivos, el carácter, las particularidades y las consecuencias de la guerra…”, fundamentada en la concepción de la Guerra de Todo el Pueblo, como “la concepción estratégica defensiva del país”.

El Artículo 34 reza, que las Fuerzas Armadas Revolucionarias constituyen “la institución militar básica del Estado, que tiene la misión fundamental de combatir al agresor desde los primeros momentos y, con todo el pueblo, desarrollar la guerra el tiempo que sea necesario, bajo cualquier circunstancia, hasta alcanzar la victoria”.

El texto “Defensa Nacional: unidad, independencia y soberanía”, elaborado por el Colegio de Defensa Nacional, plantea la posición de Cuba frente a mecanismos de Seguridad Colectiva: “En lo referente a la Seguridad Colectiva, Cuba defiende el derecho de que no predomine la política de un estado sobre otro, y asume la moción de que los intereses de Seguridad Nacional deben ser respetados en todas partes.”

“Una profundización de la cooperación en el terreno de la seguridad entre la isla y los países del área permitiría avanzar en unos casos, y comenzar a colaborar, entre otros, en los siguientes aspectos: Protección de la seguridad aérea y marítima…, prevención de piratería y secuestro de naves y aeronaves, vigilancia e intercepción del narcotráfico…, manipulación de medios nucleares y prevención contra epidemias. Contactos entre militares para mejorar las relaciones y cooperación mutuas: medidas de confianza con relación a las maniobras, intercambio de información sobre diversos temas; encuentros deportivos, históricos, culturales y académicos, e intercambio de delegaciones militares, entre otras.”

3. La experiencia militar

Ninguna fuerza militar latinoamericana tiene la experiencia de combate que tienen las FARC. Las Fuerzas Armadas colombianas, al igual que las salvadoreñas, conocen la guerra sucia contra su propio pueblo (contraguerrilla), pero no tienen la experiencia de la guerra convencional. Las FARC, en cambio, han acumulado conocimientos de ambos tipos de guerra a lo largo de su historia.

No se ha escrito todavía la historia de sus tropas especiales y sus invaluables servicios a los movimientos de liberación nacional en El Salvador y Nicaragua, como tampoco se ha contado la historia del apoyo logístico dentro de la isla que le salvó la vida a miles de combatientes populares heridos o mutilados en muchos frentes del mundo, o de las unidades regulares que combatieron desde Siria hasta Angola.

4. La calidad del liderazgo militar

Los dos estrategas militares más importantes de América Latina son Fidel Castro y el Comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Manuel Marulanda. Fidel ha demostrado su extraordinario talento militar desde la exitosa conducción del M-26 hasta la derrota de la intervención mercenaria en Playa Girón, la subversión armada en la Sierra del Escambray, la amenaza intervencionista y nuclear estadounidense en la crisis de los misiles y el triunfo en Angola. Desde una distancia de diez mil kilómetros conducía la campaña en Angola, informándose todas las noches en largas llamadas telefónicas con los oficiales cubanos en la lejana Africa sobre la situación bélica y trazando los pasos a seguir. Para comunicaciones urgentes con Moscú existía un teléfono rojo que permitía conversaciones seguras sobre asuntos de interés nacional de ambos países.

El implacable combate a la corrupción, a la prepotencia y al abuso de poder dentro de las Fuerzas Armadas cubanas, llevada a cabo tanto por Fidel como Raúl Castro, al igual que el constante aprendizaje de la dirección política-militar sobre las más recientes tecnologías, tácticas y agresiones imperialistas, son elementos fundamentales de la eficacia de liderazgo de las FARC.

Es legendario el procedimiento analítico de Fidel de investigar detalle por detalle un problema hasta tener un dominio a fondo de su complejidad. Este procedimiento se ha aplicado a todas las guerras de agresión recientes del imperialismo, a fin de responder de inmediato a sus modificaciones y modernizaciones bélicas. Después de la guerra de Kosovo, por ejemplo, Fidel estudió minuciosamente con un alto funcionario serbio las lecciones de esa guerra, para aprovecharla para el teatro de operaciones de Cuba.

Bajo la conducción de Fidel, Cuba ha desarrollado, sin duda, la mayor red de instituciones de análisis de la política militar y subversiva estadounidense, que exista en América Latina y el Caribe. Probablemente sería más correcto decir, que es la única red de análisis estratégico en América Latina con el nivel analítico necesario y la integración transdisciplinaria, desde la ciencia hasta la diplomacia y la inteligencia, para poder competir con las instituciones correspondientes (Think Tanks) del imperialismo. En los demás Estados, el panorama respectivo es esencialmente de fragmentación y mediocridad.

Entre las múltiples instituciones cubanas que trabajan en este campo se encuentra, por ejemplo, el Centro de Estudios de Información de la Defensa (CEID), que realizará el 8 y 9 de diciembre en La Habana su II Seminario Internacional “Problemas globales que afectan la seguridad de la humanidad”, con la participación de M. J. López Hidalgo, General de División (Ej.) y Secretario del Consejo Defensa de la Nación, de la República Bolivariana de Venezuela; el GB (Res) Juan B. Pujol, investigador del CEID, y Joseph Tulchin, Director del Programa Latinoamericano del Centro Internacional Woodrow Wilson, de Estados Unidos.

La necesidad vital de adaptarse constantemente a los avances bélicos del imperialismo, que Fidel y Raúl Castro promueven, es subrayada por la experiencia de la reciente ofensiva imperialista en Falluya, planeada sobre la experiencia de guerra urbana obtenida por los agresores desde la ocupación del Irak.

Para aprovechar la superioridad numérica de los atacantes e impedir el relevo de los defensores, el ataque principal fue llevado a cabo ininterrumpidamente durante 72 horas. Donde los agresores no podían usar artillería o bombardeos aéreos, aprovecharon el know how en guerra urbana del terrorismo de Estado israelí. Utilizaron los bulldozers Caterpillar D9-militarizados comprados al ejército israelí (IDF), para “enterrar vivos a los insurgentes”, en palabras de comandantes estadounidenses.

Igualmente utilizaron cañones de laser que cegaron (¿temporalmente?) a los insurgentes, lo que, como decía un general estadounidense, “multiplicó los efectos del fuego letal”. Otra arma empleada es el Urban Tactical Planner (UTP) o Planificador Táctico Urbano, en el cual se combinan imágenes satelitales de alta resolución con avanzado software de computación, para crear una imagen tridimensional de la calle o del área urbana donde los combates tendrán lugar, y que revela posibles posiciones de francotiradores, trincheras, etcétera. El centro de mando de esa tecnología es la National Geospatial Intelligence Agency, situada cerca de Washington. Una tecnología semejante, desarrollada por el Georgia Institute of Technology, es usada por la Fuerza Aérea, bajo el nombre de Falcon View.

5. Cuba, la vanguardia y el Bloque Regional de Poder Militar

Las guerras de Washington en Kosovo, Medio Oriente y Afganistán han dejado claro el patrón de combate estadounidense para la primera década del siglo XXI, en los teatros de operaciones del Tercer Mundo. De este patrón de combate se deriva, dialécticamente, el patrón de defensa exitosa de un país con tecnología bélica inferior.

Son cuatro las condiciones básicas que tiene que cumplir un país agredido para alcanzar la victoria: 1. debe tener unidad interna en torno a un proyecto histórico, compartido por la mayoría de la población; 2. necesita un liderazgo a la altura del desafío con una doctrina de guerra claramente centrada en torno a la definición de los centros de gravedad de la defensa estratégica; bajo las circunstancias latinoamericanas actuales, esa doctrina solo puede ser la Guerra de todo el Pueblo; 3. requiere apoyo internacional y, 4. necesita ser autárquico en aspectos fundamentales de logística, inteligencia y retaguardia.

Esas condiciones se han cumplido, esencialmente, en Cuba. Cuba está, por lo tanto, nuevamente en la vanguardia: ofrece un paradigma militar para el futuro Bloque Regional de Poder Militar latinoamericano (BRPM), tal como lo presenta en los sectores de educación pública y de salud, para toda América Latina.

No cabe duda que ese nuevo Fidel, que es Hugo Chávez, sabrá encontrar la fórmula, para que la vanguardia y el bloque del centro se encuentren en una nueva dinámica de liberación, digna de los próceres de la Patria Grande.

6. Presentación del libro, La integración militar del Bloque Regional de Poder latinoamericano

El domingo, 5 de diciembre, a las 17:00 hrs., se presentará en el Teatro Municipal de Caracas el libro, La integración militar del Bloque Regional de Poder latinoamericano. La obra incluye aportaciones del Presidente Hugo Chávez; General Raúl Baduel, Comandante General del Ejército de Venezuela; Vicealmirante Armando Laguna, Comandante General de la Armada de Venezuela; Vicealmirante Carlos A. Millán, Inspector General de la Armada de Venezuela; General René Vargas, ex Comandante del Ejército del Ecuador; Coronel Jorge Brito, ex Jefe de Operaciones del Ejército del Ecuador; Coronel (ret.) Horacio Ballesteros, del Ejército de Argentina; Alexis Ponce, Presidente de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos, Ecuador y de quien suscribe.

La mayoría de los autores participará en la presentación, junto con algunos invitados especiales. La entrada es libre y gratuita.

¿Quién mató a Arafat?

¿Quién mató a Arafat? Heinz Dieterich
Rebelión/MDP

Desde el punto de vista criminológico la muerte de Yasir Arafat debe considerarse un asesinato político, hasta que su defunción no haya sido certificada como una muerte por causa natural, mediante una autopsia de autoridades médicas competentes e independientes internacionales.

El corpus de evidencia circunstancial que sustenta la hipótesis de un crimen político abarca cuatro elementos principales: 1. El motivo que generó el delito; 2. Evidencia de la energía (voluntad) criminal para llevarlo a cabo; 3. Antecedentes del dominio y de la posesión de los sofisticados recursos necesarios para realizarlo; 4. Ausencia de una explicación pública satisfactoria sobre las causas de defunción de Arafat por parte de las autoridades médicas francesas.

1. ¿A quién beneficia la muerte de Arafat?

Toda investigación de un crimen inicia con la clásica interrogante procesal del derecho romano, popularizada por Cicerón, ¿cui bono? Es decir, ¿quién se beneficia con el delito ejecutado? La respuesta en el caso de Arafat, avalada por múltiples evidencias autoinculpatorias de los potenciales responsables, es obvia: los autores y operadores del megaproyecto de modernización neocolonial del Medio Oriente, Sharon y la camarilla “neoconservador” de Bush, quienes tuvieron un interés directo en “remover el obstáculo a la paz”, que, para ellos era el Presidente palestino.

2. ¿Existía la energía criminal para cometer el delito?

La voluntad (energía criminal) de utilizar el asesinato político como medio de política exterior, no solo ha sido documentada por sucesivos gobiernos israelíes mediante múltiples ejecuciones extrajudiciales (asesinatos) y desapariciones forzadas en diversos países, sino ha sido formulada, en el caso de Arafat, coram publico (públicamente) y ex officio (oficialmente) por las máximas autoridades del gobierno de Sharon. Sharon lleva a cabo una guerra de conquista colonial en Palestina como él mismo, en un raro momento de honestidad, ha confesado públicamente, diciendo: “A ustedes posiblemente no les guste la palabra, pero lo que está sucediendo es una ocupación. Sujetar (holding) 3,5 millones de Palestinos es malo para Israel, los Palestinos y la economía de Israel.”

Para “sujetar” a 3,5 millones de palestinos en los territorios ocupados del West Bank y Gaza, y otros 1,3 millones de árabes dentro de Israel, Sharon ha utilizado todo el arsenal del terrorismo de Estado y violado cuanto convenio internacional exista sobre la protección de la población civil en situaciones de guerra, incluyendo la declaración abierta del asesinato político de un Premio Nóbel de la Paz y presidente democráticamente electo, de otro país: Yasir Arafat. Después de tres años de debates confidenciales en los círculos gobernantes, en los cuales el ministro de Defensa, Shaul Mofaz; el jefe del servicio de seguridad interna Shin Bet, Avi Dichter; el jefe del Estado Mayor israelí, general Moshe Yaalon y el Ministro de Relaciones Exteriores, Silvan Shalom, entre otros, argumentaron a favor de “remover…el obstáculo a la paz”, el presidente palestino Yasir Arafat, el gabinete de seguridad israelí hizo público dicho plan en la primera semana de septiembre del 2003. Al generarse un debate público sobre tal proyecto el viceprimer ministro israelí Ehud Olmert reafirmó en una entrevista radiofónica en Israel que el asesinato del Presidente Arafat es considerado un método “legitimo”. La cuestión es de qué manera se acaba con Arafat dijo el segundo hombre del Estado israelí: “La expulsión es una opción. El asesinato es otra posibilidad”. El problema de que si Israel aplica la opción de la eliminación de Arafat, “no es un asunto de moral”, explicó el íntimo de Sharon y candidato a futuro presidente, “sino de saber si es práctico o no”.

A raíz de la ratificación pública del magnicidio como política de Estado, Siria promovió una iniciativa en el Consejo de Seguridad de la ONU, que demandaba que Israel cesara sus amenazas en contra de Arafat. Previsiblemente, el heraldo de la guerra contra el terrorismo internacional, el gobierno de George Bush, la vetó. Posteriormente, la moción fue aprobada abrumadoramente por 133 Estados en la Asamblea General de la ONU, con quince abstenciones y cuatro votos en contra. Los votos en contra fueron emitidos por cuatro gigantes de la democracia moderna: Israel, Micronesia, Islas Marshall y Estados Unidos. La reacción del gobierno de Sharon fue en consonancia con su política colonial y la de sus cinco antecesores, Shamir, Rabin, Peres, Netanyahu y Barak. Es decir, en consonancia con la decisión, de no devolver los territorios ilegalmente ocupados, de no desmantelar los asentamientos ilegales judíos y de no permitir, bajo ningún concepto, el establecimiento de un Estado soberano palestino. En palabras del Ministerio israelí de Asuntos Exteriores: “Esa resolución es tan irrelevante como el resto de resoluciones que son aprobadas en ese organismo (la Asamblea General) por mayoría automática”. Parece que, finalmente, el gobierno israelí encontró la solución al problema Arafat. Entendió que tanto la expulsión como el asesinato público tendrían un costo político demasiado alto, pero que, si se combinaban las dos opciones de Olmert, la remoción del “obstáculo a la paz” no generaría crítica alguna en la opinión pública mundial. Esto, obviamente, es lo que sucedió.

3. Antecedentes del procedere del presunto magnicidio

El intento más documentado de asesinato político con sofisticados agentes de guerra biológica-química por parte del gobierno de Israel, es el fallido atentado contra Khalid Mashaal, dirigente de Hamas, el 25 septiembre de 1997, en la capital jordana Amman, por parte del servicio secreto israelí (Mossad).

En este atentado, autorizado por el Primer Ministro Netanyahu, dos agentes del Mossad con pasaportes canadienses falsificados, a nombre de Shawn Kendall y Barry Beads, ingresaron a Jordania y atacaron a Mashaal por la espalda cuando entró en su oficina, inyectándole una sustancia tóxica en su oído izquierdo. Fue ingresado a un hospital con problemas de respiración, sin que los médicos supieran diagnosticar la causa.

La presión de Jordania y de la opinión pública mundial obligó a Netanyahu a enviar un médico con el antidoto al veneno a Amman, lo que le salvó la vida a Mashaal, tal como reportó la misma prensa israelí.

Ese atentado perturbó brevemente las relaciones diplomáticas con Canadá, porque en 1981, agentes del Mossad habían sido detenidos con pasaportes canadienses falsificados y el gobierno israelí se había comprometido con el de Canada, de no volver a permitir al Mossad su uso.

Durante el fallido intento de asesinato político, Ariel Sharon ---entonces Ministro de Infraestructura--- jugó un papel importante en las negociaciones de liberación de los dos agentes detenidos en Amman. El 16 de marzo de 1998 declaró en el Canal 2 de la Televisión israelí que el gobierno no había abandonado la misión original, pero que no se iba a ejecutar en Jordania : “Deberían saber que vamos a liquidar a Mashaal. Les digo que no lo haremos en su país”.

4. Inferencia ex silentio

El último elemento que sustenta la hipótesis de una presunta muerte no natural, es aportado por el silencio de las autoridades médicas francesas en torno a las causas de la defunción de Arafat.

Es poco creíble que en un hospital de primer nivel del Primer Mundo, especializado en enfermedades del sistema sanguíneo, no se haya logrado detectar la causa de la muerte de Arafat. El silencio respectivo de las autoridades francesas que han tratado el asunto como uno de sus arcana imperii (secretos de Estado), constituye, por lo tanto y en sí mismo, un elemento putativo de un posible crimen.

Para la democracia mundial es fundamental que se le practique al líder palestino una autopsia impecable en su metodología e independencia para conocer la verdad histórica sobre su repentina muerte en circunstancias poco claras.

Para la próxima generación de palestinos esa verdad histórica ya no tendrá importancia, porque el fundador de la Patria palestina se convertirá a pasos gigantesco en el mito fundador de su pueblo.

Su misteriosa muerte en un hospital militar francés sólo contribuirá a esa leyenda, tan esencial para el futuro del pueblo palestino, como su lucha en vida.

Magnicidio en Caracas: Washington acelera plan terrorista

Magnicidio en Caracas: Washington acelera plan terrorista Heinz Dieterich
Rebelión/MDP

Danilo Anderson, fiscal venezolano democrático y patriótico, fue asesinado la noche de ayer en un sofisticado atentado con bombas contra su vehículo en el sureste de Caracas. Con este magnicidio, precedido por el asesinato de seis militares y una ingeniera de PDVSA en la frontera colombiana, el plan de destrucción terrorista de la Revolución Bolivariana por parte de Washington entra en su fase virulenta y abierta.

Asesinar a Danilo fue, desde el punto de vista de la subversión, una operación de alto rendimiento propagandístico y de guerra psicológica, con un riesgo mínimo.

Danilo fue un hombre emblemático del proceso bolivariano. Dentro del corrupto aparato de la justicia clasista venezolana, fue uno de los pocos abogados que aplicaron la ley a los golpistas y delincuentes de la subversión nacional y que enfrentaron su impunidad.

Era el Fiscal que llevó el caso de Capriles Radonski por la agresión a la Embajada de Cuba durante el golpe de Estado, el 12 de abril; estaba llevando el caso de Súmate; fue quien citó a la Fiscalía a los dueños de los medios que conspiraron con el golpista Carmona aquel 12 de Abril en Miraflores; estaba citando, en calidad de imputados, a todos los firmantes del Decreto Carmona y estaba investigando a los sicarios de la Policía Metropolitana del alcalde Alfredo Peña.

El peligro de Danilo para el proyecto terrorista de Washington era doble: le quitaba uno de sus principales instrumentos de poder, la corrupta justicia de clase venezolana, y se convertía en símbolo del patriota honesto y servidor de las mayorías en la nueva Patria bolivariana.

Asesinarlo no era difícil. Porque ese hombre modesto, joven de 38 años, detestaba los atributos del poder, como guardaespaldas, carros blindados, de tal manera que se convirtió en un blanco fácil para los terroristas de Washington.

Lo conocí por primera vez, durante la subversión urbana foquista de la “guarimba”. Yo salí de una entrevista con el Ministro de Defensa, General García Carneiro; él esperaba para entrar. Aprovechamos para hablar y me quedé impresionado con el valor de ese joven “flaquito”, casi tímido y reservado, que ponía su vida en la línea del fuego. Preguntado al respecto, respondió con una sonrisa y esa tranquilidad estoica de la gente que valora su misión por encima de cualquier riesgo personal.

El 11 de septiembre, Danilo estuvo en la presentación del libro: Hugo Chávez, El Destino Superior de los pueblos latinoamericanos, en el Teatro Municipal Teresa Carreño. Tuvimos la misma conversación sobre los peligros que corría; pero el se reía e insistía que estaba bien y que se acercaba la hora de la justicia para los implicados del golpe de Estado.

El asesinato de Danilo Anderson evidencia que la subversión ha dado un salto cualitativo hacia una ofensiva generalizada. A partir de ahora, personajes emblemáticos del proceso, cuya muerte tendrá un alto valor propagandístico para Washington y sus cohortes, estarán en peligro agudo. Asimismo, la subversión iniciará atentados contra la infraestructura energética y de transporte y más asesinatos e incursiones en la frontera colombiana.

Haciendo memoria histórica, podemos decir que la Revolución bolivariana ha entrado en la fase de la Revolución cubana de 1960, cuando la contrarrevolución estadounidense-cubana dio inicio a la lucha armada, sabotajes y asesinatos desde los núcleos subversivos en la sierra del Escambray o, también, de Nicaragua, a partir de 1983.

La respuesta a esa peligrosa escalada de la subversión en Venezuela debe construirse sobre las experiencias de ambos modelos contrarrevolucionarios (Cuba y Nicaragua), porque la amenaza es seria y potente. Solo una campaña masiva y rápida, inteligentemente planeada en todos los niveles, va a derrotar definitivamente a los mercenarios de Bush.

La violencia antidemocrática de la derecha, sin embargo, no es nueva; más bien, no ha sido discutida en su justa dimensión. Hay, por ejemplo, más de ochenta líderes campesinos, que han sido asesinados por las fuerzas subversivas a raíz de la reforma agraria, en los últimos años, sin que haya habido una respuesta contundente del Estado.

En su tiempo como Comandante de la base de Maracay, la vida del General Raúl Baduel estuvo alrededor de diez veces en peligro, a raíz de atentados planeados no solo por operadores venezolanos de la subversión, sino también por mercenarios introducidos desde Colombia y Centroamérica. (Casualmente hoy en el semanario Quinto Dia, en la columna “Las verdades de Miguel”, se advierte que el General es la persona en mayor peligro de magnicidio en el país, después del Presidente Chávez, por incorruptible y por ser el hombre de “más autoridad moral en el Ejército”.) Otro ejemplo es un plan de magnicidio contra el Presidente Hugo Chávez que fue desbaratado hace pocos meses por sectores de la inteligencia venezolana.

El terrorismo de la derecha no es nuevo, pero ha entrado en otro nivel. Por lo tanto, la violencia de la agresión va a potenciarse rápidamente. Esto por dos razones: 1. Las sucesivas derrotas en el referendo revocatorio y las posteriores elecciones han dejado a la derecha sin vías institucionales para conquistar el poder antes de las elecciones presidenciales del 2006.

2. El rotundo fracaso de Rumsfeld y Uribe en la VI Conferencia de Ministros de Defensa de América, en Quito, donde su intento de constituir una fuerza militar latinoamericana para Colombia fue derrotada con 16 votos ---en una alianza protagonizada por Brasil, Argentina y Ecuador, con apoyo de Chile y Bolivia y un papel sorprendentemente desdibujado de la delegación venezolana--- aumentará la propensión del terrorista Bush para intensificar la desestabilización paramilitar y el sicariato político.

Y no hay que tener ilusiones sobre la dimensión de la amenaza y la brutalidad de sus operadores. Se trata de la misma red que ha orquestado más de 600 intentos de asesinato contra el presidente cubano Fidel Castro, en los últimos cuarenta años, es decir, más de uno por mes.

En todo proceso revolucionario hay acontecimientos claves, que indican cuándo la contrarrevolución pasa a la ofensiva del terror. Viviendo en Buenos Aires en 1974, participé en el entierro del Padre Carlos Mugica, quien había sido asesinado brutalmente el 11 de mayo por las bandas paramilitares de la AAA. En ese entierro del “Protector de los Humildes”, no entendía todavía que el proceso había pasado un umbral y que la derecha comenzaba una guerra sin cuartel. Hoy lo entiendo, en el caso de Danilo Anderson.

El Padre Mugica, quien había dejado atrás su familia oligárquica para compartir la cruz de los pobres, reaccionaba ante las amenazas de muerte de los terroristas, diciendo: “Nada ni nadie me impedirá servir a Jesucristo y a su Iglesia, luchando junto a los pobres por su liberación. Si el Señor me concede el privilegio, que no merezco, de perder la vida en esta empresa, estoy a su disposición.”

Nunca le pregunté a Danilo si era cristiano. Pero la verdad es que no importa. Murió, como el Padre Mugica, “junto a los pobres, luchando por su liberación”.