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Movimiento por la Democracia Participativa

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Londres: bombas impotentes contra el Imperio

Heinz Dieterich
Rebelión/MDP

Las bombas colocadas en la capital del imperialismo británico son la respuesta a su alianza bélica con Estados Unidos y su proyecto común de robar el petróleo de Medio Oriente y de África. El problema es que esas bombas no lograrán debilitar el proyecto imperialista de Blair y, mucho menos, derrotarlo. Se trata de una forma de lucha antiimperialista que es disfuncional para vencer a la política de la fascistoide burguesía atlántica.

1. Tony Blair: Oil and Empire

Tony Blair actúa en la misma liga de los grandes delincuentes políticos que su amigo George Bush. Es, sin duda, menos bruto y mejor actor que el capo di capi, pero los intereses que representa son identicos. Esos intereses se pueden resumir en dos palabras: Oil and Empire, petróleo e imperio. Blair es tan cercano a la elite corporativa de British Petroleum (BP) and Royal Dutch Shell, dos de las cuatro empresas energéticas más poderosas del mundo, y de la BAE Systems, la cuarta corporación transnacional armamentista más grande del mundo, como lo es Bush con el complejo militar-industrial de Estados Unidos. Por eso, lo llaman en Inglaterra BP-Tony.

Su cínico pensamiento ha sido expresado con claridad por su gurú de política exterior, Robert Cooper, en abril de 2002, en su famoso ensayo: “Why we still need empires”, es decir, “ Porque seguimos necesitando imperios”.

El mundo está dividido entre Estados premodernos como Somalia, Estados postmodernos como la Unión Europea y Estados Unidos y Estados modernos como China. Los Estados premodernos y modernos son “amenazas para nuestra seguridad”. Para controlar esas amenazas el mundo posmoderno tiene que actuar con “dobles estándares”.

Entre nosotros dice Cooper-Blair, “operamos sobre la base de leyes y seguridad cooperativa abierta”. Pero cuando tratamos con los Estados arcaicos “fuera del continente postmoderno europeo, entonces tenemos que regresar a los métodos más brutales de tiempos pasados: fuerza, el ataque preventivo, engaños, todo lo que es necesario frente a aquellos que viven todavía en el mundo de los Estados egoístas del siglo XIX. Entre nosotros actuamos conforme a la ley. Pero cuando operamos en la selva, tenemos que utilizar también las leyes de la selva”.

La Unión Europea es un “imperio cooperativo” (cooperative empire) que necesita un “nuevo tipo de imperialismo”, uno que es compatible con derechos humanos y valores cosmopolitos, un “imperialismo defensivo” que tratará a aquellos que no entienden como lo hizo el Imperium Romanum: „Como Roma, se les daría algunas leyes, algunas monedas y algunas carreteras.“ Aquí está la esencia del ALCA, del golpe militar contra Hugo Chávez, de la guerra en Irak y Afganistán y de la militarización de América Latina por el Pentágono.

Este discurso es ya el discurso general de la elite europea, compartido por Chirac, Schroeder, Belusconi y demás protagonistas imperiales. En la dicción de la Ministra de Defensa francesa Michèle Alliot-Marie, junto con Blair y la Ministra de Defensa noruega Kristin Krohn Devold, una de las figuras más nefastas del establishment armamentista y militarista de la UE: “Si Europa quiere difundir sus valores de humanismo y democracia en el mundo, tenemos que… actuar, y si es necesario con las armas”.

Derrotar a este nuevo monstruo de la política internacional, el imperialismo de la Unión Europea, no es posible plantando bombas en sus capitales que por razones de logística e inteligencia militar se dirigen contra “objetivos blandos”, es decir, civiles. Esos actos terroristas sólo les da la posibilidad a los grandes terroristas del sistema mundial, como Blair y Bush, de presentarse como defensores de los derechos humanos, de la democracia y de las mayorías, impidiendo la comprensión de las masas, de que ellos no son la solución, sino la esencia del problema del terrorismo en el mundo.

2. ¿Conflicto entre fundamentalismos?

Los propagandistas de Occidente han presentado el conflicto entre la burguesía atlántica y las fuerzas islámicas involucradas como un choque de integrismos religiosos (fundamentalismos) y valores. Creer esto es tan infantil como creer que la invasión europea de América en 1492 fue para evangelizar a los paganos, o que la Guerra de los 30 años en Europa (1618-48) fue una guerra de religiones entre el catolicismo y el protestantismo y no una matanza prolongada entre elites nacionales por la hegemonía política en el centro de Europa. La cuestión religiosa no fue más que el ropaje de los intereses en lucha.

Las bombas de Londres son parte de una guerra colonial por el control de naciones petrolíferas que han perdido la protección militar de la Unión Soviética. En esta conflagración, ambos protagonistas son motivados por proyectos totalitarios. El integrismo cristiano de Bush, secundado por Blair, pretende amalgamar las tecnocracias del gran capital global con las superestructuras de las teocracias medievales. Se trata de la nueva forma fascista de dominación de la burguesía en el naciente siglo XXI.

El integrismo islámico, a su vez, pretende instalar las teocracias del pasado, pero sobre la base de una economía no-competitiva, basada en la pequeña propiedad. La utopía totalitaria del gran capital y la utopía totalitaria de la pequeña burguesía y de las castas son diferentes en cuanto que la primera es ofensiva e imperialista, mientras que la segunda es defensiva y nacionalista. Pero ambos tienen un elemento común: son incompatibles con la autodeterminación de los pueblos y tienden a destruir la única contribución política trascendental que la burguesía europea ha aportado a la humanidad: la separación de Iglesia y Estado y el Estado de derecho de la democracia formal. Ambos son vehículos de regresión para la humanidad.

3. La lucha anticolonial en las metrópolis

El debate sobre las formas útiles de lucha en las metrópolis en fases de terror imperialista mundial, se llevó a cabo con intensidad durante la guerra de Vietnam. En ese contexto, los sectores más militantes de los movimientos de solidaridad globalizaron la concepción de la guerra irregular, definiendo a las metrópolis como retaguardias de los campos de batalla de Vietnam. Como en la guerra irregular la relación entre frentes de batalla y retaguardia es fluida, parecía legítimo realizar acciones militares en Estados Unidos, Alemania y otros centros del Primer Mundo.

Sin embargo, perder de vista las diferencias cualitativas entre los teatros de guerra en los países ocupados y en las retaguardias civiles del Primer Mundo, se reveló como un grave error que condujo a la inmolación de los grupos actores sin que hubiesen logrado sus objetivos políticos. Era una estrategia equivocada.

Las experiencias de la IRA en Gran Bretaña y de ETA en España apuntan en la misma dirección. Y si quedara una duda todavía, debería aprenderse de Vietnam y Cuba. Pese a tener la logística para realizar operaciones paramilitares en Estados Unidos, ni en los peores tiempos de la agresión fascista estadounidense los revolucionarios vietnamitas o cubanos cayeron en el error de golpear militarmente a la retaguardia civil del imperialismo. Sabían, tal como lo había argumentado a fondo el genial estratega Carl von Clausewitz, que toda guerra es, antes que nada, una guerra política. Y que en la guerra política el factor decisivo es la moral y la conciencia de las masas.

Esta es una lección que los autores de las bombas no han entendido. Y mientras no la entiendan no pueden ganar la guerra contra la burguesía atlántica.
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Posada Carriles y la Lumpenburguesía mundial

Heinz Dieterich
Rebelion/MDP

Es evidente que el terrorista de Estado cubano-estadounidense Luis Posada Carriles no será extraditado a Venezuela. Es evidente, porque su extradición supondría la existencia de un Estado de derecho dentro de los Estados Unidos de América, lo que no es el caso.
Lo que existe en la Unión Americana es un Estado gángsteril que descansa sobre los estratos más reaccionarios de una lumpenburguesía mundial y que apenas la semana pasada tuvo que ser frenado en una nueva intentona conspirativa en Venezuela, contra el Presidente Hugo Chávez.

La batalla por la extradición de Posada Carriles es una batalla que se lleva a cabo en el frente del poder intangible o soft power de la sociedad internacional, es decir, la opinión pública mundial y la credibilidad y autoridad moral de los actores políticos globales. Es una batalla, en la cual los gobiernos de Cuba y Venezuela descubrieron tempranamente el talón de Aquiles de Washington, factor que llevó a la decisión de aprovecharlo en bien de las causas populares, democráticas y bolivarianas.

Ambos gobiernos, apoyados por sectores críticos, movilizaron sus fuerzas en una ofensiva relámpago. Cientos de miles de cubanos en la calle, declaraciones, revelaciones informativas y demandas mediáticas directas de ambos Presidentes, la recaudación de firmas en Venezuela y el encuentro internacional “Contra el Terrorismo, por la Verdad y la Justicia”, el 2 y 3 de junio, en La Habana, son parte de esta ofensiva.

La movilización está teniendo efecto y terminará en una derrota táctica de Washington. No solo de Washington, sino también de su aparato intervencionista que maneja la ofensiva estratégica contra el bolivarianismo en el hemisferio, desde el terrorista de Estado Álvaro Uribe en Colombia hasta el nuevo pelele monroeísta de Washington en la Organización de los Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza y los genocidas de la Operación Cóndor. La derrota táctica de Washington es segura; pero por su naturaleza táctica es pasajera y el respiro para las fuerzas democráticas será temporal.

Gente como Posada-Carrilles o Orlando Bosch son imprescindibles para todo Estado gángsteril, porque todo Estado gángsteril requiere de especialistas de la guerra sucia, como son los torturadores, los terroristas que colocan bombas y los miembros de los Escuadrones de Muerte, que matan por encargo.

Después del asesinato del Presidente John F. Kennedy, el presidente estadounidense en funciones, Lyndon B. Johnson expresó ---tal como lo registra el “Church Report”--- su sorpresa sobre la “murder incorporation” que Kennedy había operado en el Caribe. Pero el “sindicato de asesinos políticos” de Kennedy no estaba limitado al Caribe, sino que funcionaba al mismo tiempo en Colombia, en Venezuela, en Vietnam y en Africa. Era una Internacional Terrorista, semejante en muchos aspectos a la actual de Bush, porque era un requisito funcional indispensable del imperio para garantizar sus intereses globales.

Es poco conocido que dentro de las fuerzas invasoras de Playa Girón había formaciones especiales cuya tarea consistiría en “limpiar” las “zonas liberadas” por los mercenarios. Al estilo de los SD-Einsatzgruppen de los Nazis (grupos de tarea) en las “zonas liberadas” por el ejército de Hitler en la Unión Soviética, esos Escuadrones de Muerte iban a “limpiar” a Cuba de todos los simpatizantes y cuadros de la Revolución, tal como iban a hacer las unidades operativas de la DISIP venezolana después del golpe contra Chávez en el 2002, o como hacen hoy día los terroristas paramilitares de Uribe en Colombia.

Por la trayectoria y el doble perfil de Posada, ser terrorista consumado y comisario político al mismo tiempo, es evidente que nunca fue un simple peón en los aparatos de guerra sucia de Washington, sino que probablemente haya sido uno de los líderes de esas unidades especiales de aniquilación.

Todo esto, sin embargo, se está volviendo secundario. Aunque Posada sea ahora, por un momento, el foco de la atención mundial y aunque sea un problema mediático para el imperio, es, en el fondo, un relicto del pasado: un delincuente de la “guerra por los caminos del mundo”.

Una nueva generación de terroristas del Estado está realizando las torturas, desapariciones forzadas y asesinatos políticos “por los caminos del mundo”, sin las cuales el capitalismo imperial no puede existir.

Nuevos ejecutores, nuevos gerentes, nuevas “máscaras personales” de la férrea lógica económica de la Lumpen-burguesia mundial y sus interminables guerras imperialistas.

Solo cuando esa clase desaparezca del mundo, desaparecerán sus “perros de guardia”, como los Posadas y los Uribes. !Este es el frente de guerra estratégico, donde tienen que ser derrotados!

¿Fracasara la integracion bolivariana hemisferica?

Heinz Dieterich
Rebelión/MDP

Para Sandra Mirna

1. Se agota la energía integradora bolivariana?

Se comienza a observar un preocupante enfriamiento de la “magma revolucionaria” que el volcán de la Revolución Venezolana había empezado a desparramar por toda América Latina.

Si esta hipótesis es correcta, deben analizarse cinco probables causas principales: 1. la incesante ofensiva antibolivariana de Washington en todo el subcontinente y a nivel mundial; 2. el corto tiempo de consolidación del proceso bolivariano; 3. la escasa obra científica sobre el carácter político-económico de la Revolución que permite un desproporcional dominio de discursos superficiales que dificultan la comprensión de las posibilidades y límites objetivos de la evolución del proceso y, al mismo tiempo, la influencia de discursos sectarios; 4. la considerable ineficiencia de los Estados latinoamericanos, con excepción del cubano, tal como se observa, por ejemplo, en sus deplorables aparatos diplomáticos que son incapaces de def! ender a la Amazona --- que en menos de dos años podría estar entregada (!) por el caballo de Troya de Bush, la Dra. Rosalía Arteaga de la OTCA, al Departamento de Estado estadounidense, a la GTZ de Alemania, al programa de Biocomercio de la ONU, a la AECI y el CYTED españoles, al GEF del Banco Mundial, a las varias agencias de vigilancia satelital de la UE, a Francia y a través de ella a la OMC, a la Bayer, la Novartys, entre otras transnacionales; 5. la incapacidad teórica-práctica de las fuerzas bolivarianas del continente de convertir el Proyecto Histórico de Chávez en sujeto transformador de su propia realidad nacional.

Este ensayo se dedica al análisis de la quinta variable (independiente) de la hipótesis.

2. La identificación con la Revolución Bolivariana

El tipo de identificación con la Revolución Bolivariana que prevalece fuera de Venezuela puede ser calificada de diferentes formas. Podría llamarse un proceso de identificación subjetivista, formal o de materialismo mecánico, según el lenguaje científico que se pretenda usar para el análisis.

Dos aspectos predominantes del fenómeno, sin embargo, son inmediatamente detectables: a) una especie de actitud milenarista combinada con facetas de mercantilismo político; y b) que la identificación dialéctica-materialista con la experiencia venezolana, que sería la más necesaria y la más idónea para latinoamericanizarla, prácticamente no ha arraigado en la Patria Grande.

La configuración mental sobre el proceso venezolano que prevalece en el resto de América Latina es, esencialmente, equivalente a la disposición de importar la revolución. Pero tres mil años de historia nos han enseñado que querer importar una revolución es tan fútil como tratar de exportarla. Y los primeros resultados frustrantes de este ejercicio inútil comienzan a revelarse con claridad.

3. Vanguardia e importación de la revolución

Durante la Revolución Cubana era un deseo generalizado de las fuerzas antiimperialistas latinoamericanas que se apareciera un Fidel o un Che en cada uno de nuestros países, para conducir sus respectivos procesos de emancipación. La fundamentación racional que se le dio a este deseo era la tesis, de que las condiciones objetivas para la revolución existían en toda América Latina y que, por lo tanto, solo faltaba el factor subjetivo para derrotar a los regimenes burgueses. Sobre esta base, Regis Debray divulgo la “teoría del foco“.

Sin embargo, al no disponerse en tierra firme de una vanguardia del nivel de la cubana, el vacío de liderazgo fue llenado por los sectores más abnegados y sensibilizados de los pueblos latinoamericanos, con los trágicos resultados que conocemos. No era una consecuencia inevitablemente determinista, como decía el reformismo después, pero, desde el punto de vista de la dialéctica materialista, era altamente probable, porque, en última instancia, el factor subjetivo también es una condición objetiva.

La ausencia de esta condición objetiva no pudo ser sustituida por la voluntad de cambio de los más concientes y comprometidos, ni tampoco por la “exportación“ de la vanguardia experimentada ---tal como demostraron las experiencias del Che en Argentina (Salta), Africa y Bolivia--- porque una vanguardia no se puede improvisar. Es un producto de la lucha y como todo producto tiene sus tiempos objetivos que no se pueden saltar, sin malograr el resultado.

Sin embargo, ante la desesperación por el cambio tan necesitado, los pueblos no le hacen caso a esas verdades científicas, sino recurren a sus vehículos de transformación subjetivamente posibles, y es por eso que hoy día se repite el proceso de identificación espontánea con la vanguardia externa, el héroe-libertador Hugo Chávez.

Pero, la verdad objetiva no desaparece por la presencia del deseo sino se impone a través de su fracaso. Es por eso que todos los intentos de copiar la vía cubana al poder naufragaron en tierra firme continental, en el pasado. Y que, hoy día empezamos a ver el peligro de un nuevo fracaso regional de una revolución nacional a través del mecanismo de identificación descrito y, por supuesto, el resto de las condiciones objetivas, algunas de las cuales mencionamos arriba.

En este sentido, los Zapatístas estuvieron en lo correcto al no tratar de repetir en México el modelo clásico de la guerrilla latinoamericana y, particularmente, cubana, sino por optar por una forma de lucha que podríamos entender como “propaganda armada”. Parece, sin embargo, que el efecto productivo inicial de esa virtud creativa ha sido anulado a través del tiempo, por permanecer ya más de una década en la negación abstracta del viejo problema de la vanguardia y la consecuente caída en ilusiones anarcoides y “autonomistas”.

La actitud de negación abstracta de la vanguardia que se manifiesta en determinados voceros del EZLN, encuentra su contrario, el vanguardismo, en este momento en Bolivia, donde un grupo de lideres promueve una insurrección que solo puede terminar en una derrota de las fuerzas populares, porque el factor subjetivo no ha alcanzado el grado de preparación necesario para conducir el país después de la caída de Mesa.

4. Del Libertador vivo al Icono de Liberación

Resumiendo la inferencia central sobre el proceso venezolano: la interpretación e importación no-dialéctica-materialista de la experiencia venezolana tiende a procrear un nuevo icono o tótem de liberación, con su respectivo culto y sacerdocio correspondiente, antes que generar una fuerza material y un sujeto irresistible de transformación antimonroeísta en la Patria Grande, desde los movimientos sociales y los liderazgos de base.

De esta manera, los guardianes del culto, reclutados o autopromovidos en su mayoría entre los intelectuales orgánicos y los burócratas de los Estados, rinden pleitesía anual en lujosos hoteles, no al Libertador y su praxis, sino a su imagen. Todo esto fomentado por los mandarines del imperio que son los primeros interesados en sustituir la calidad expresiva-conductor del héroe-guerrero por la simple dimensión simbólica del icono que les facilita preparar la contraofensiva iconoclasta, tal como hicieron exitosamente durante la Primera Independencia de la Patria Grande.

5. Los “traidores“ Lula y Kirchner

Sobre la errónea expectativa milenarista se monta un segundo error que consiste en comparar la realidad nacional y regional con la idealizada figura y praxis del ídolo, convertido en icono. Como en toda comparación de un ideal con una realidad, la realidad sale desacreditada.

Comparando a Lula y Kirchner con Chávez, generalmente de manera personalizante, ahistórica y abstracta, se llega a la conclusión que el brasileño y el argentino, a diferencia del prócer venezolano, son “traidores” a las causas populares, a la revolución y al socialismo. Esta afirmación se repite ad infinitum, pese a que hay ninguna duda sobre el status político de ambos presidentes, dado que los mismos Kirchner y da Silva se han encargado repetidas veces de aclarar públicamente el carácter de clase de su política, enunciando que no son de “izquierda” ni “revolucionarios”.

Sobre esta evidencia empírica, sólo cabe en cabezas carentes de consistencia teórica la acusación de “traidores”, porque constituye una imposibilidad lógica o contradictio in adiecto: Es lógicamente imposible que un político burgués “traicione” a la revolución o al pueblo porque su misión de clase consiste precisamente en evitar la revolución y la toma del poder por el pueblo. No “traiciona” un compromiso, porque nunca lo adquirió. Y lo que no se tiene, no se puede traicionar.

A confesión de partes, relevo de pruebas, dicen los abogados, y partiendo de esta lógica hay que preguntarse, ¿por qué el sectarismo ---empleando fraudulentamente la arcaica lógica binaria del mito, del bien y del mal--- procura eternizar la discusión sobre el status de “traidores” de Lula y Kirchner ad nauseam? La respuesta es obvia.

Discutir este tópico todo el tiempo, como sucede por ejemplo en Argentina y, en parte en Brasil, beneficia a los operadores ideológicos y políticos del sistema. Al discutir un pseudoproblema ---el carácter de clase de Lula y Kirchner--- pseudoproblema, porque los mismos protagonistas han dejado claro para qué clase social realizan su misión política, no queda tiempo para discutir el problema o la pregunta real:

¿En este momento, hay operadores burgueses en Argentina y Brasil, que generarían mejores condiciones para la lucha de los oprimidos que los presentes y que tendrían una posibilidad real de sustituirlos? Si la respuesta es sí, hay que trabajar para ponerlos en el poder. Si la respuesta es no, hay que encontrar un modus vivendi con Kirchner y Lula que permita generar el sujeto transformador con un proyecto histórico viable, con la finalidad de sustituirlos, cosa que obviamente no se logra con un pensamiento maniqueo y la trasnochada frase del “gobierno de obreros y campesinos”.

6. Fallan los instrumentos de creación del sujeto bolivariano hemisférico

El hecho de que los movimientos de solidaridad con Venezuela en América Latina no han logrado constituirse en una fuerza real dentro de sus países es evidente en múltiples niveles. El más claro indicador de esta situación es, probablemente, el hecho de que la gran mayoría de los movimientos sociales y de los partidos políticos “progresistas” de los países latinoamericanos, donde reside el verdadero poder de los de abajo, siguen planteando la política en términos exclusivamente nacionales.

Los esfuerzos organizativos del Estado venezolano de crear dinámicas internacionales a nivel de los intelectuales y de los pueblos latinoamericanos han ayudado a divulgar de alguna manera el proceso bolivariano, pero no han generado ninguna fuerza real de transformación bolivariana en ningún país.

Con la posible excepción del Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales en Bolivia, todos los grandes movimientos de la Patria Grande, cívicos o armados, indígenas o civiles, campesinos o trabajadores, llevan el bolivarianismo como algo tangencial, no constitutivo de su praxis política nacional-regional.

Esto vale tanto para el Brasil, como para Argentina, Colombia, Ecuador y Centroamérica. Y el caso de Evo Morales, que aparece como excepción ante el patrón regional, no se debe a la eficiencia de los instrumentos integrativos del bolivarianismo, sino a su intenso y frecuente contacto personal con Hugo Chávez y Fidel Castro.

7. El dilema teórico-afectivo

La identificación formal-milenarista con el Salvador, que prevalece entre la gente honesta de los movimientos de solidaridad internacional con Chávez ---a diferencia de los mercantilistas que pretenden usar a la Revolución Bolivariana como una franquicia para obtener mayor ingreso y poder--- impide la identificación dialéctica materialista con el héroe que permitiría recrear en el propio país las condiciones para la repetición del proceso libertador que se da en Venezuela.

Es por eso que del protagonista libertador Hugo Chávez solo se importa la radiante imagen de su praxis actual triunfante, pero no su trabajo constructivo de hormiga de más de dos décadas, ni tampoco el análisis de las condiciones objetivas del proceso venezolano, los contratiempos y los errores cometidos durante los veinte años de su existencia.

La admiración afectuosa, que es el centro de todo ritual culterano y de los grandes mitos fundacionales, eterniza la relación entre el homenajeado y sus seguidores y proporciona fuerza emotiva, pero es un pésimo guía para la teoría y praxis de liberación.

Además de esta disposición subjetiva que dificulta in extremis la aplicación creativa y racional de la experiencia venezolana a la realidad de otros países, existe una condición favorable en el proceso venezolano, que no hay en ningún otro país: la identidad entre la base ideológica del proyecto de nación de Chávez y la del proyecto hemisférico a través del héroe Bolívar.

Al carecer otros países de esta coincidencia a priori entre la dimensión nacional y regional, los actores sociales tienen que crear la “bisagra” teórica y afectiva para generar el sujeto de liberación nacional-hemisférico. Tal tarea, sin embargo, trasciende las capacidades y los intereses del sacerdocio, hecho que explica, que pese a los múltiples fondos que recibe, ha sido incapaz de elevar la praxis de los movimientos latinoamericanos de lo nacional hacia lo bolivariano.

Mientras esta situación siga así, el bolivarianismo latinoamericano e internacional, pese a sus solemnes declaraciones anuales, será un gigante con patas de barro incapaz de derrotar a la ofensiva monroeísta que está arreciando.

8. ¿Hay una solución para triunfar?

Todos los intentos de creación de un Bloque Regional de Poder Latinoamericano (BRPL) han sido derrotados a lo largo de la historia latinoamericana, desde Tupac Amaru y la Primera Independencia hasta el dúo Perón-Vargas.

Si no queremos volver a sufrir el mismo destino hoy día, hay un solo poder capaz de impedirlo: la alianza entre los gobiernos latinoamericanos del desarrollismo democrático y de los pueblos latinoamericanos, con el apoyo de los intelectuales críticos. De las organizaciones creadas para apoyar a Chávez en el exterior o preexistentes a tal fin, como el servicio diplomático, ninguna parece tener la funcionalidad para lograrlo.

La misión quedara entonces, “por default”, en manos de los líderes emergentes de las bases combativas de la sociedad latinoamericana, que tienen vocación real antiimperialista y anticapitalista. Esos líderes están emergiendo en toda América Latina y en su totalidad son el único sujeto capaz de “enamorar” a los pueblos para la causa bolivariana y garantizar, de esta forma, su triunfo.

Lamentablemente, esos líderes emergentes no aparecen en los foros de los organizadores del bolivarianismo internacional, que se oligarquizan cada vez mas hacia asambleas de representantes cupulares, intelectuales orgánicos de los Estados y “franquiciatiradores”, es decir, representantes del culto.

Ante esta situación de ineficiencia la pregunta decisiva es: ¿tendremos el tiempo necesario para la maduración del sujeto libertador bolivariano, de la vanguardia-masa hemisférica conciente, organizada y dispuesta, o seremos una vez más rebasados por la contraofensiva del Monroeísmo?

Venezuela-Argentina: ¿Se frustrará el eje estratégico?

Heinz Dieterich
Rebelión/MDP

1. Significado geopolítico del eje Buenos Aires-Caracas

Ante la imposibilidad actual de Washington de destruir el gobierno de Hugo Chávez de manera directa, su golpe desestabilizador se concentra en el eslabón más débil de la cadena de apoyo bolivariano que tiene Venezuela: el presidente argentino, Néstor Kirchner.

La estratagema es sacar a Kirchner del gobierno mediante un “Argentinazo” modelado conforme a las experiencias del Ecuador y de las repúblicas de Asia Central, sustituirlo con un político más represivo y neoliberal y tensar las relaciones con Brasil hasta el punto de la ruptura. Según la forma concreta que adquirirá esta crisis de ingobernabilidad que la oligarquía y Washington están gestando, los sustitutos podrían ser el Ministro de Economía, Roberto Lavagna ---el político de mayor popularidad en las encuestas actuales--- el aparachik (burócrata partidista) peronista Eduardo Duhalde o alguien más a la derecha.

Si Washington logra romper, de esta manera, el incipiente tejido bolivariano, Venezuela se queda sola en su alianza estratégica con Cuba. Y la fuerza de esta alianza sería, como es obvio, insuficiente para garantizar el futuro del Proyecto Bolivariano. El Proyecto Bolivariano del Coronel Hugo Chávez correría el mismo destino de destrucción que sufrió el Proyecto Sanmartiano del General Juan Domingo Perón en los años cincuenta, el “Bloque del Cono Sur”.

Es por este significado geopolítico del gobierno de Kirchner, significado geopolítico cuya comprensión es cero en la culta Argentina de hoy, que Fidel Castro, Hugo Chávez y Lula han apoyado públicamente al fragil gobierno del presidente gaucho y que Hugo Chávez ha tratado de apuntalar ese eje estratégico con varios hechos concretos de integración económica.

El éxito de estos esfuerzos, de los cuales reseñamos tres, es inseguro; hecho por el cual la futura evolución del eje Caracas-Buenos Aires sigue siendo preocupante. Si se pierde la batalla del Cono Sur, se perderá la batalla en los países andinos y el Caribe.

2. Chávez derrota golpe de Estado contra Kirchner

Cuando las corporaciones energéticas que explotan las riquezas de Argentina habían decidido que el flamante gobierno de Néstor Kirchner tenía que irse, y generaron a tal fin una crisis artificial de suministros y precios, Hugo Chávez salvó al tambaleante gobierno de la Casa Rosada con el envío de buque tanques petroleros venezolanos. Los envíos se pagarían con productos argentinos, particularmente ganado, semilla y alimentos, en forma de trueque, para evitar los problemas de las esferas monetarias y mercantiles del mercado mundial.

Esa inmediata e incondicional ayuda del presidente venezolano al argentino impidió que la conspiración energética de Repsol y Shell, entre otras, que ---siguiendo el ejemplo del golpe de Estado energético contra Chávez en 2002/3--- pretendía acabar con el flamante y débil gobierno de Kirchner, tuviera éxito.

Este contexto golpista, que sigue vigente, no ha sido entendido en Argentina hasta el día de hoy, constituyéndose, junto con una serie de otras incomprensiones de la realidad del país en un serio obstáculo para la concentración de las fuerzas en pos del eje estratégico Venezuela-Argentina.

3. El imperialismo estadounidense-europeo impide “aterrizaje” de PdVSA en Argentina

Posterior a la fallida intentona de golpe energético, Chávez y Kirchner pretendieron profundizar el paradigma de solidaridad energética y trueque encontrado en la crisis, a través de la apertura masiva de gasolineras de la estatal Petróleos de Venezuela SA (PdVSA) en Argentina, complementando este esquema de integración mediante la construcción de una refinería en Paraguay.

Estos planes de expansión coincidieron con los intereses de la transnacional Royal Dutch Shell que había decidido deshacerse de sus instalaciones en el país austral. De tal manera que la venta de esos activos a PdVSA iba a ser una operación “natural” dentro de las leyes del mercado. Sin embargo, intereses geopolíticos de Washington, Londres y Madrid impidieron que se concluyera la transacción.

Bush, el jefe de la “gas and oil administration” en Washington, quien quiso el petróleo iraquí para quebrar a la OPEP y solventar los pasivos de Estados Unidos; Tony Blair, íntimo de la cúpula corporativa de la Royal Dutch Shell y British Petroleum, quien mata en Irak por ambas transnacionales, quien conquistó el petróleo de Libia para la Shell antes de que Washington lograra levantar el embargo económico para meter sus propias transnacionales, quien es un padrino incondicional del terrorista de Estado colombiano Alvaro Uribe, quien ha logrado asegurar el petróleo de las Islas Malvinas argentinas para el imperialismo británico-europeo; y Aznar-Zapatero, jefes políticos del subimperialismo español, con extensos intereses energéticos en Irak y América Latina (Argentina, Bolivia, Venezuela), no pudieron permitir que el proyecto de integración bolivariana de Chávez avanzara y que PdVSA y la futura PetroAmérica consolidaran su poder en América Latina, rompiendo el cártel de dominación y explotación que han construido.

En estas condiciones, las presiones sobre la Royal Dutch Shell en el sentido de no enajenar sus activos en Argentina tuvieron efecto: la transnacional canceló sus planes de retiro de Argentina e impidió que PdVSA conquistara la plaza.

4. Los astilleros de Río Santiago: ¿El salto cualitativo?

La alianza estratégica entre Venezuela y Argentina parecía dar un salto cualitativo cuando pasó del sector de servicios al sector industrial, con la histórica visita de los Presidentes Chávez y Kirchner a los astilleros de Río Santiago, en 2004, a iniciativa del Cabildo Abierto Latinoamericano y del embajador venezolano Freddy Balzán.

En el espíritu de la “Argentina Grande” con que soñó el Libertador San Martín y de la “liberación absoluta de todo colonialismo económico”, que evocó Perón al mandar construir esa gigantesca instalación industrial, que sigue siendo el astillero más grande y más moderno de toda América Latina, los mandatarios consensuaron la reparación de varios buque tanques venezolanos en el Astillero y, en un futuro, la construcción de nuevos tanqueros para PdVSA.

En estos días de mayo del 2005, los trabajadores del astillero entregarán la “Negra Hipólita”, el segundo buque tanque venezolano, a PdVSA. Cada una de estas reparaciones tiene un valor de 1.5 millones de dólares. Varias maniobras de la tecnocracia, de la burocracia y de un almirante de la Marina de Guerra, a quien el Presidente Kirchner tuvo que llamar personalmente la atención por teléfono, tuvieron que ser vencidos, para lograr este éxito.

A inicios de junio, la cooperación debe dar un salto adelante con la firma de un acuerdo sobre la construcción de seis nuevos buque tanques venezolanos, cada uno de 47.000 toneladas y con un valor unitario de 50 millones de dólares, que es parte integral de un proyecto de Hugo Chávez, de crear en Venezuela el más grande astillero de América Latina, capaz de construir buques con más de 100.000 toneladas.

Nuevamente, la derecha de Argentina y Venezuela juntan esfuerzos, para impedir que este trascendental ejemplo de integración industrial latinoamericana prospere. No es el único factor que atenta contra el éxito. Los frecuentes cambios de ministros y altos funcionarios en los ministerios venezolanos rompen la continuidad de los equipos binacionales de trabajo y hacen perderles eficiencia, en un momento de integración que es crucial para alcanzar el punto de la irreversibilidad.

5. Los ejes estratégicos de la liberación

En la Primera Independencia, 1810-1825, los dos centros revolucionarios del proceso fueron Caracas y Buenos Aires. Hoy día, los ejes de liberación (estatales) son tres: Caracas-La Habana, Caracas-Brasilia y Caracas-Buenos Aires. La ruptura de cualquiera de estos ejes frustrará el proceso en su conjunto.

De ahí la importancia de entender que el Plan de Operaciones del Monroeismo para destruir a las fuerzas bolivarianas, tiene por blanco táctico principal el gobierno de Kirchner. Si conquista esta plaza, ganará la guerra.

20.5.

Argentina: fase pre-resurreccional y ofensiva final contra Kirchner (2ª y última parte)

Argentina: fase pre-resurreccional y ofensiva final contra Kirchner (2ª y última parte) Heinz Dieterich
Rebelión/MDP

5. Ofensiva final contra Kirchner

El gobierno de Kirchner está enfrascado en una batalla a muerte con las fuerzas más poderosas del sistema internacional: el capital financiero, el capital petrolero y el Vaticano. Y es imposible, que una pequeña nación como Argentina le gane a esos tres gigantes del imperialismo mundial sin el respaldo de un Bloque Regional de Poder.

La ofensiva contra Kirchner avanza, esencialmente, en lo económico y lo mediático. Y, como siempre en la historia latinoamericana, desde San Martín y Bolívar hasta nuestros días, los pillos y los tontos andan juntos, a fin de acabar con los proyectos de emancipación de la Patria Grande.

El avance de la ofensiva estratégica se puede medir en las groseras agresiones del capital financiero internacional y sus verdugos estatales que sienten que Kirchner está a punto de ser knockeado. Hace una semana el Fondo Monetario Internacional (FMI) envió una misión a Buenos Aires que solicitó descaradamente que el superavit fiscal del Estado sea aumentado de 3 % a 4.5 %, para poder pagar más a la deuda externa. Esta no es una medida de negociación, sino una provocación destinada a aumentar las protestas sociales en la calle y la unificación de los acreedores de la deuda externa argentina.

Por otra parte, el 11 de mayo, el Departamento de Tesoro de Estados Unidos, criticó duramente el intercambio de bonos de la deuda argentina, aceptado por un 76.15 % de los acreedores sobre un volumen monetario de alrededor de cien mil millones de dólares, demandando que el restante 23.85 % de los acreedores reciba una indemnización y que la "ley cerrojo" argentina que niega la reapertura de las negociaciones, sea anulada.

Y el 12 de mayo, el tribunal internacional del Banco Mundial para dirimir sobre conflictos de inversiones (CIADI) resolvió a favor de una demanda presentada por la transnacional estadounidense CMS Energy, a la cual debe indemnizar el gobierno argentino con 133 millones de dólares por no otorgarles "un trato justo y equitativo". Están pendientes en la CIADI otros reclamos contra el gobierno argentino por más de 13 mil millones de dólares.

El futuro de Kirchner pende de un hilo y ese hilo es la deuda externa. Si Washington hace fracasar los resultados obtenidos hasta hoy por la Casa Rosada, a través de la intervención directa de la Casa Blanca o a través de la Corte de Apelaciones de Nueva York, donde está bloqueado el canje acordado, la economía argentina entrará en una crisis que tarde o temprano llevará a la sustitución política de Kirchner.

Y aquí entra la segunda tenaza de la pinza imperialista-oligárquica: la ruptura de las relaciones entre Argentina y Brasil. Los medios de Brasil han sido caja de resonancia de una fracción chovinista de la clase industrial paulista, cuya cabeza visible y vociferante es el insoportable pedante y antibolivariano Ministro de Industrias, Luiz Fernando Furlan, dueño de la empresa alimenticia "Sadia", que sistemáticamente pretende impedir la reindustrialización argentina y la construcción de un Bloque de Poder Regional entre iguales. El avance de la integración latinoamericana pasa inevitablemente por la remoción de ese sujeto que bloqueará, mientras pueda, la consolidación del eje estratégico Brasil-Argentina.

En Argentina, el diario de la oligarquía, La Nación, junto con el conglomerado Clarín, lleva la batuta en la campaña de ruptura entre ambas naciones. Dado que no existe ningún diario de calidad en Argentina, como, por ejemplo, La Jornada en México, el impacto de las campañas del Clarín ---históricamente vinculado al arquitecto del golpe de Estado militar contra Hugo Chávez, el magnate venezolano Gustavo Cisneros y, también al capital financiero estadounidense--- sobre la opinión pública del país es fuerte y desestabilizador.

El gobierno de Kirchner sólo es salvable si logra renegociar con Brasil y Venezuela la deuda externa. De ahí, que las demandas de ciertos movimientos sociales y las críticas de los intelectuales dirigidas exclusivamente al gobierno nacional, en el sentido de que "K" debe resolver la deuda, el desempleo, etc., reflejan las limitaciones de un importante sector del pensamiento político argentino actual, que razona fuera de la geopolítica y de la ciencia del mundo, de una manera subjetivista y local que solo puede llevar la nación al desastre.

Una política argentina con visos de triunfar en el problema de la deuda externa, por ejemplo, debe tratar de crear un movimiento argentino-brasileño-uruguayo-paraguayo-cubano-venezolano, que emplace a los Presidentes respectivos a una cumbre social-presidencial, en la cual haya un debate público sobre su disposición de enfrentar como grupo este problema. Hugo Chávez ya dijo en el último Foro Social Mundial que hay que hacer un Cártel de Deudores, pero los intelectuales y las cúpulas de los movimientos siguen en sus planteamientos nacional-electoralistas que no cambiarán nada en América Latina.

En esta situación no ayudan las indecisiones estratégicas de la política interna de Kirchner que coquetea, al mismo tiempo, con las masas y con elementos de la política de la derecha, sin decidir con quién echar su suerte presidencial. Tiene más miedo a las masas que a la derecha, hecho por el cual no quiere ser ni otro Perón ni otro Chávez. Y parece que en la Casa Rosada ha caído en el olvido el dicho popular argentino, de que "no se puede montar dos caballos con un solo culo" y que, de todas formas, la derecha nunca le va a perdonar que haya tocado dos de sus instituciones más sagradas: a la Fuerza Armada, con su actuación en la ESMA, y a la Iglesia, con el desconocimiento del obispo militar clerical-fascista Baseotto.

El Proyecto Bolivariano corre el peligro de ser nuevamente derrotado, tal como sucedió en la Primera Independencia. Esta vez, la explicación de tal derrota no habría que buscarla en las condiciones objetivas, sino en la incapacidad teórica de entender la fase pre-resurreccional de Argentina y América Latina y forjar, en consecuencia, la imprescindible unidad estratégica nacional y latinoamericana.
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Argentina: fase pre-resurreccional y ofensiva final contra Kirchner (1ª parte)

Heinz Dieterich
Rebelión/MDP

1. El diagnóstico

El término diagnóstico más adecuado para describir el estado político actual de Argentina es, probablemente, "pre-resurreccional". Se refiere a una fase transicional entre la aniquilación y el renacimiento. A diferencia del relato bíblico, en Argentina no se sabe todavía, si el crucificado logrará levantar la roca para volver a la vida o si el peso de la roca lo mantendrá enterrado por mucho tiempo más.

2. La doble crucifixión

La crucifixión de la nación y de la flor de su gente fue doble: primero, por el calvario de la dictadura militar de 1976 al 1983 y, después, por el cinismo despedazador del prolongado gobierno de Menem. Esa combinación de los "agujeros negros" del terrorismo de Estado, como la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA) ---que hicieron desaparecer físicamente a treinta mil de los mejores cuadros de la transformación argentina--- con la cloaca del menemismo que corrosionó todos los valores que sostienen la autoestima de un pueblo y una nación, tuvo tres efectos casi mortales sobre el gran pueblo argentino y su futuro.

3. Las huellas de la crucifixión

La aniquilación de una generación de líderes nacionales, seguida por un período de inversión de todos los valores durante el Menemismo, han dejado a la actual juventud crítica en una situación de huérfanos. Han quedado pocos dialogantes que pueden transmitir sus experiencias de lucha a aquellos que se inician ahora en el peligroso arte del cambio progresista. El puente generacional, que permite la transferencia de conocimiento, sabiduría y heroísmo ejemplar hacia las generaciones venideras, fue destruido.

En ese entorno, una juventud creada políticamente in vitro, busca afanosamente crear una visión del mundo y un proyecto de nación, adecuados a las condiciones del siglo XXI y de una Patria Grande bolivariana. Tienen que sortear, en esa odisea para encontrar su destino personal y colectivo, varios obstáculos de gran envergadura. En primer lugar, tienen que evitar, como Homero, que los cantos de sirena de algunos ex líderes sobrevivientes del holocausto que se han convertido en operadores ("punteros") de las fuerzas políticas partidistas y estatales, desvíen el rumbo de su barco libertador hacía el mercantilismo y la venalidad sistémica del régimen burgués. En segundo lugar, tienen que proteger su salud mental de los discursos de un extendido estrato de autistas que en Argentina con frecuencia suelen denominarse y autodenominarse genéricamente "la izquierda". El escepticismo, confusionismo y subjetivismo de amplios sectores del claustro académico es otra mina en el camino hacia la conquista juvenil de la razón crítica, como lo es la necesidad de entender el limitado potencial de transformación que representan las fuerzas del pragmatismo y de la realpolitik y las terribles simplificaciones de la realidad que se expresan en las castrantes dogmas del análisis racional, que rezan que "todos son iguales" ---Kirchner es igual a Menem--- o "que se vayan todos". Finalmente, tienen que enfrentarse a los tabúes de pensar determinados temas de la teoría de Estado, por ejemplo, la relación con los militares, so pena de caer bajo las severas penas del ostracismo.

En tercer lugar, tienen que superar el amenazante mensaje de la oligarquía y de su historia reciente que les reza, casi con fuerza de ley social: si en tiempos de interregnum democrático te organizas o te conviertes en líder de un movimiento para cambiar el sistema, en la próxima dictadura militar te lo vamos a cobrar a ti y tu familia. Los recurrentes golpes de Estado establecen una especie de "ley de terror y democracia" en Argentina que le dice a la sociedad civil, que cada veinte a veinticinco años habrá una matanza de los que quieren cambiar el régimen de la oligarquía en tiempos de democracia. El paralizante mensaje que se respalda en los golpes militares de 1930, 1955 y 1976, es actualizado mediante la omnipresente infiltración de los servicios de inteligencia del Estado en los sindicatos, organizaciones estudiantiles y movimientos sociales democráticos, junto con la preservación y constante actualización de los archivos de la dictadura y la reciente aprobación de la "Ley antiterrorista", y le hace pensar dos veces a un joven si debe comprometerse en movimientos de protesta y cambios legítimos.

4. Las fuerzas de la vida avanzan

La resurrección de la teoría y política de transformación profunda de la nación, es inevitablemente lenta. Pero la gigantesca piedra, con la cual la oligarquía, los militares asesinos y el Menemismo sellaron la entrada a la tumba del crucificado ha empezado a moverse. Jóvenes líderes campesinos, estudiantiles y trabajadores, junto con algunos sobrevivientes del holocausto, están buscando desde su lugar de vida el nuevo proyecto de nación y de unidad estratégica nacional y latinoamericana.

La buscan de manera democrática, sin discriminación de sexo, edad, étnia, profesión o metafísica, con una nueva madurez de debate que permite posiciones diferentes. La bandera estratégica que los une cada vez más es la Democracia Participativa postcapitalista, como horizonte estratégico, y el Bloque Regional de Poder Latinoamericano, como proyecto de transición.

Es reminiscente esa situación a cuando el gobierno de Mao Tse Tung lanzaba la consigna de permitir que "florezcan quinientas flores". En Argentina, esas flores de la nueva vida aparecen por todas partes de la geografía nacional y es posible que hacia fines del año podrá verse ya una "alfombra de flores" que cubra el país, es decir, una cautelosa consolidación organizativa mediante una red horizontal democrática.

Pero, al igual, que en la historia de China, las guardañas para cortar las cabezas de las nuevas flores se están afilando. Washington ha decidido que hay que quebrar el modelo de Kirchner para quebrar la integración bolivariana de la Patria Grande y acabar con Hugo Chávez. En su plan estratégico para lograr tal fin, el gobierno de Kirchner ha sido definido como el eslabón más débil en la cadena bolivariana. Por eso, la ofensiva estratégica se dirige contra el Presidente argentino.

Hugo Chávez, el socialismo cristiano y el socialismo científico (2ª y última parte)

Hugo Chávez, el socialismo cristiano y el socialismo científico (2ª y última parte) Heinz Dieterich
Rebelión/MDP

4. La doble tentación de Jesu Cristo y Hugo Chávez

“Entonces los jefes de los sacerdotes y los fariseos reunieron el Consejo Supremo. Decían: ´Qué podemos hacer? Este hombre (Jesús – H.D.) va multiplicando los milagros. Si lo dejamos que siga, todos se van a entusiasmar con él, y luego intervendrán los romanos, que terminarán con nuestro Lugar Santo y nuestras libertades´”.

En este relato bíblico de Juan, (11, 47,48), sobre los miedos y precauciones de la clase dominante judía ante el proyecto histórico de Jesús, está la clave para entender la sistemática política de destrucción de Washington y sus aliados oligárquicos contra todo proyecto de liberación nacional o social, como es el de Hugo Chávez. Estos miedos clasistas se originan por dos razones: a) las demandas o contenidos del programa de transformación y, b) por la “multiplicación de los milagros”.

Ad a) Si hoy día un activista latinoamericano se atreve a luchar consecuentemente por la reforma agraria; si va con látigos a la Bolsa de Valores para sacar a los señorítos del capital financiero, anular las deudas de los ciudadanos o repartir sus capitales entre el pueblo, o si organiza un movimiento nacional contra la penetración Monroeista de Washington, es evidente qué futuro lo espera. Y esto es tan lógico en el siglo XXI en América Latina, como lo fue hace 2000 años en Palestina o hace 2500 años en Grecia. De tal manera que los destinos de Prometeo, Sócrates, Jesús, Emiliano Zapata, Jorge Eliécer Gaitán, el arzobispo Arnulfo Romero, el cura Camilo Torres, el guerrillero Che Guevara, el ecologista Chico Mendes, y el activista de la paz Luis Eduardo Guerra, siguen un mismo “guión” oculto escrito por los dueños de los países y las vidas.

Ad b) “Entusiasmar a todos” mediante la “multiplicación de los milagros” se refiere, en términos seculares, a un proceso de acumulación de poder del protagonista de un proyecto histórico que pone en peligro el orden de la elite. Cuando el Presidente Chávez, en pleno neoliberalismo pauperizante y entreguismo cipayo, devuelve la salud a los barrios marginados, la tierra a los campesinos, el trabajo a los obreros, la luz de la razón a los iliteratos y la dignidad y soberanía a la nación, multiplica los panes, el vino y los milagros. En consecuencia, los pueblos de América Latina se entusiasman con él, y los romanos, que hoy hablan inglés, tienen que intervenir para poner a la “chusma” y al líder en su lugar: la cruz.

5. Los límites de la aportación de Jesús

Este es el lugar sistemático de Jesús en la historia de la resistencia a la sociedad de clase. Es parte de una tradición social eterna: la rebelión. Y en este sentido sí es relevante su ejemplo ético, plasmado tanto en discursos y sermones, como en la praxis cotidiana; es relevante, entre múltiples otras éticas históricas, para la construcción de una nueva civilización que en la actualidad solo puede ser no-burguesa y no-capitalista.

Sin embargo, la construcción de esta nueva sociedad no sólo requiere de una ética y cotidianeidad adecuada, sino también de una teoría racional-crítica a la altura del desafío. Y esta es la zona de transición, en la cual la contribución formativa de la rebelión de Jesús comienza a desvanecerse en el horizonte del pretérito y tiene que iniciar la reflexión colectiva estética, ética y, sobre todo, científica de la edad moderna.

El drama de la rebelión de Jesús se realiza en las condiciones objetivas de una economía pastoril, mercantil, artesanal y agraria que vive al ritmo de la naturaleza; en un pequeño país con escasa densidad demográfica; con una sociedad marcadamente patriarcal, autoritaria y rural, organizada en torno a estructuras familiares de tres generaciones y clanes; con un analfabetismo casi absoluto; un Estado tribal-teocrático y con relaciones de producción que incluyen la esclavitud y los trabajos forzados, pero carecen de clases medias-profesionales. Los datos de ese drama se transmiten en una gran narrativa oral durante siglos, hasta que finalmente encuentran su forma primaria documental en la Biblia, con posterior reelaboración e interpretación interesada a través de la teología de la iglesia imperial católica romana, constituida por Constantino en el siglo IV
.
Este entorno social, político, cultural, militar y económico, totalmente diferente a las complejas y gigantescas sociedades industriales contemporáneas, hace que las lecciones del judío-cristianismo originario para la construcción de la sociedad futura sean limitadas. Más allá de la dimensión ética del Nazareno, que en algunos aspectos tiene aplicabilidad universal; y más allá de la metafísica y teología judía-cristiana ---que debe ser, como toda metafísica religiosa y teología, un asunto privado de los ciudadanos del siglo XXI— las lecciones prácticas del movimiento social de Jesús para la construcción de las instituciones de la democracia participativa del siglo XXI, son reducidas.

6. Economía bíblica y contemporánea

Tomemos, por ejemplo, la economía. Las sociedades avanzadas tienen economías basadas en modernas industrias y servicios, con una aportación escasa del sector primario al Producto Interno Bruto y una población económicamente activa absolutamente reducida en ese sector: en Estados Unidos, por ejemplo, apenas el 2.3 por ciento. El ritmo de vida está determinado por las urbes, el trabajo no-agrario y, sobre todo, las leyes de la acumulación de capital y de la forma de valor. Es decir, la economía palestina de hace dos milenios tiene tanto que ver con la actual, como un barco de guerra romano con un portaviones nuclear.

Donde la Biblia se refiere a la economía de su tiempo, en algunas de sus partes etnográficas, aporta unas ideas económicas rudimentarias, como la de la institución del Jubileo. En el Viejo Testamento, el Libro del Levítico y en él del profeta Isaías se relata el mecanismo de desendeudamiento y liberación (Jubileo) de la siguiente manera: “...Declararás santo el año cincuenta y proclamarás la liberación de todos los habitantes de la tierra. Será para ustedes un año de jubileo. Los que habían tenido que empeñar su propiedad, la recobrarán. Los esclavos regresarán a su familia. Este año cincuenta será un año de jubileo…” (Lev. 25, 10-12).

Estos preceptos, que según Juan Pablo II nunca llegaron más allá de ser “una expectativa ideal”, incluyendo en los propios feudos de la Iglesia, son comparables a las de otras culturas antiguas, como, por ejemplo, el viejo proverbio chino que reza que “más vale enseñar a pescar que regalar el pescado”. La moraleja del “enseñar a pescar” es pedagógica. Si se le agrega el aspecto de pescar con redes, podría interpretarse en términos de ciencia económica como la necesidad de invertir en bienes de capital, si se quiere aumentar el nivel de productividad del trabajo y la calidad de vida de los consumidores.

7. Magia, Ciencia y Socialismo del Siglo XXI

Sin embargo, más allá de esas analogías y verdades de sentido común, la Biblia no aporta conocimiento práctico para crear una economía más justa para el siglo XXI. Conforme al pensamiento metafísico de su tiempo, Jesús resuelve los problemas económicos por vía de la fe. En la primera multiplicación de los panes, cuando estaba reunido con cinco mil seguidores y tenía solo cinco panes y dos pescados, “tomó los cinco panes y los dos pescados y, levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los iba dando a los discípulos para que se los distribuyeran. Asimismo, repartió los dos pescados entre todos. Comieron todos hasta saciarse, y se recogieron doce canastas llenos de pedazos de pan y las sobras de los peces.” (Marcos 6, 34).

Cuando, en las bodas de Caná hubo escasez de vino, Jesús mandó llenar “seis jarrones de piedra, de los que sirven para los ritos de la purificación de los judíos, de unos cien litros de capacidad cada una” y, en “señal milagrosa”, convirtió los seiscientos litros de agua en vino. (Juan 2,1).

En círculos no-integristas del cristianismo se han interpretado estos pasajes como metáforas cuya moraleja consiste en el deber moral de repartir equitativamente entre los ciudadanos los escasos bienes y servicios disponibles. En términos de la ciencia económica se trataría, por lo tanto, de la ética de un Estado de bienestar en la esfera de la redistribución nacional e internacional.

Si se interpreta de esta manera, refleja valores vigentes para el siglo XXI, pero en forma tangencial y poco trascendente. El problema de la equivalencia en las transacciones económicas se presenta en cada uno de los tres circuitos de distribución de la riqueza socialmente generada: el primario de la esfera de producción, el secundario de la esfera de circulación y el terciario de la redistribución estatal. El más importante es el primario, porque: a) antes de poder distribuir algo hay que producirlo y, b) los ingresos derivados del trabajo y de la propiedad en la esfera de producción son los decisivos. La referencia arriba citada sólo se refiere metafóricamente a la tercera dimensión.

En el integrismo cristiano, en cambio, se interpreta “la multiplicación de los panes” como un milagro de producción que realmente tuvo lugar y, dentro de esta matriz de interpretación infantil-mágica, el valor de enseñanza para la economía contemporánea postcapitalista es, obviamente, cero. En el campo de la economía actual, solo la ciencia y la tecnología correspondiente pueden hacer ese tipo de “milagros” productivos, resolviendo los problemas de desabasto de la gente mediante el conocimiento científico, la tecnología avanzada, el trabajo disciplinado y las formas de propiedad adecuadas.

La diferencia entre los “milagros” productivos de la Biblia y los de la ciencia pueden ilustrarse con el ejemplo de la caminata de Jesús sobre el agua. Para los cristianos es un acto de fe que el Nazareno pudo caminar sobre el agua. El subjetivismo del creyente convierte una realidad virtual (imagen) en un “hecho real”.

La ciencia, en cambio, entiende los escenarios virtuales, los “milagros”, como una función de las condiciones objetivas. Se trata, para ser más preciso, de las “transiciones de fase” o saltos cualitativos en el comportamiento de un sistema, cuya ruptura con su comportamiento normal induce a las mentes no formadas científicamente a imputarle condiciones mágicas o de milagro. El ser humano, por ejemplo, puede caminar sobre el agua, siempre y cuando su condición objetiva de un estado líquido de la materia evoluciona hacia un estado sólido, por ejemplo, mediante su conversión en hielo.
Lo mismo vale para el viejo sueño del ser humano de poder volar. Sólo cuando la ciencia genera las condiciones objetivas para este tipo de locomoción aérea, mediante la construcción de un avión adecuado, el homo sapiens puede realizar su sueño y convertir una realidad virtual subjetiva en una realidad objetiva fuera de sí.

Este segundo método es, obviamente, el único capaz de construir adecuadamente —en su dimensión racional-institucional— la compleja sociedad equitativa del siglo XXI.

Hugo Chávez, el socialismo cristiano y el socialismo científico (1ª parte)

Hugo Chávez, el socialismo cristiano y el socialismo científico (1ª parte) Heinz Dieterich
Rebelión/MDP

En su convocatoria mundial para "inventar el socialismo del siglo XXI", el Comandante Hugo Chávez recomendó usar dos "insumos históricos" para tal tarea: las "ideas originales de Carlos Marx y Federico Engels" y la obra de Jesús. Ambos referentes son, como es obvio, de muy diversa índole y su valor como insumo para el producto final varía cualitativamente. Es necesario, por lo tanto, delimitar sus potenciales constructivos y sus límites de aportación.

Una primera reflexión sobre esta temática se encuentra en mi nueva obra, Hugo Chávez y el Socialismo del Siglo XXI, cuya edición argentina fue presentada el 2 de mayo en la Feria Internacional del Libro en Buenos Aires, con la participación de Freddy Balzán, Embajador de la República Bolivariana de Venezuela, el líder campesino Benigno López (Mocafor) y el vocero de los piqueteros MTD Resistir y Vencer, Rubén Nuñez. Algunos de los elementos expositivos fueron los siguientes.

1. La aportación de Jesús al socialismo del siglo XXI

La construcción colectiva de la nueva teoría anticapitalista que pide el Comandante Chávez, tiene que dar respuestas satisfactorias a cuatro tipos de interrogantes que emanan de los niveles básicos de la existencia humana: 1. el racional-crítico o científico; 2. el estético; 3. el ético y, 4. el cotidiano.

La referencia presidencial a Jesús como un "primer socialista" en este debate es aplicable, básicamente, desde el tercer y cuarto nivel de la vida humana, es decir, desde la ética de la praxis reformadora del Nazareno y de las convivencias sociales de las primeras comunidades cristianas. En el nivel científico no hay contribución posible y en cuanto a lo estético, todo el constructo occidental respectivo es obra posterior al protagonista.

Las primeras comunidades cristianas solían llamarse Ekklesía, tomando el término y la praxis de las asambleas populares del sistema político de Atenas que era la primera democracia participativa en una sociedad de clase de Occidente, regida por una combinación de sistemas electorales y aleatorios (por sorteo); una democracia participativa que, sin embargo, no era universal, sino elitista, porque excluía a la mayoría de la población, por ejemplo, a las mujeres, los metecos, los esclavos y los libertos. Según el apóstol Pablo, esas reuniones de la Ekklesía cristiana temprana eran aún más democráticas que su ejemplo griego, porque no tenían restricciones de admisión: "No hay más Judíos o Griegos, esclavos o libres, hombres o mujeres; porque todos son uno en Jesu Cristo."

Este avance de democracia participativa real en la "iglesia de las catacumbas", que después se pierde con su conversión en Iglesia imperial, se encuentra también en la praxis individual de Jesús. La ética de la solidaridad, del respeto al otro, de la opción por el pobre, el excluido, el discriminado, por la igualdad de derechos humanos y oportunidades prácticas de vida, que predicaba y practicaba el Nazareno, fue, sin duda, un elemento progresista y antisistémico en el entorno represivo-tribal-machista de dominación palestina-romana que sufrían los habitantes de Palestina. Sin embargo, la insumisión ética de Jesús no era un evento novedoso ni singular en la sociedad global antigua, tal como ilustran la rebelión de Prometeo contra la jerárquica sociedad clasista griega, y la apología de la verdad y de la razón libre, de Sócrates, quinientos años antes del martirio de Jesús.

2. La insumisión ética de Jesús, parte normal de la rebelión humana

Tanto Jesús como Prometeo y Sócrates pagaron su audacia con la muerte: el rebelde palestino clavado en la cruz de la pax romana; el insurrecto griego en la roca del tirano Zeus y el sabio Sócrates moriendo por la copa de cicuta de sus verdugos. En el diálogo de Prometeo con sus torturadores, expresado por la inmortal voz de Esquilo, queda plasmado su "crimen" y la razón de su castigo: la fuerza del amor al prójimo la que impulsó al insurrecto griego hacia su autoasignada y titánica tarea de acabar con las injusticias de los poderes establecidos.

"Traspasaste la norma de justicia de los dioses" (de las elites-H.D.), "para dar beneficio a los mortales" (a los pobres-H.D.), comenta "El verdugo" la razón de la condena y del castigo a Prometeo. Y "La Fuerza" le resume al encadenado en forma imperativa la moraleja que debe aprender: "Pague esa culpa a los dioses: aprenda a someterse al dominio de Zeus y a no andar con intentos de amor a los hombres". Y le recitan la eterna advertencia de las clases dominantes y sus ideólogos a las mayorías sometidas: "¡no nace aún quien haya de liberarte!".

Con lucidez y coraje, el rebelde encadenado responde, explicando su causa política: "No bien Zeus se colocó en el trono paterno, hizo distribución de dones a los dioses, dando a cada uno de su propio galardón y dispuso en todo el mando. Pero de los mortales desdichados ni cuenta mínima hizo... antes bien tenía el intento de aniquilar su raza y hacer brotar una nueva. Y ante esta tentativa nadie se enfrentó: yo fui el único. Yo tuve la osadía, yo fui el que me opuse a que los mortales bajaran al Hades hechos trizas...".

3. El crímen de Jesús

Al igual que la praxis emancipadora de Prometeo y Sócrates, la autoasignada misión de Jesús atentaba contra varios intereses vitales de la oligarquía judía y de la potencia de ocupación romana. El Nazareno luchaba, entre otras cosas: a) en pos de una distribución más igualitaria de la tierra, es decir, una reforma agraria; b) a favor de una democratización de la economía que se encontraba en alrededor de un setenta por ciento en manos de una casta de mercaderes, cambistas y altos clérigos, cuyo "Wall Street" era el Templo de Jerusalén, convertido, como relata Juan 2, 14, 16, en "un lugar de negocios" por "los vendedores de bueyes, ovejas" y "cambistas"; c) en pro de la recuperación de la soberanía nacional, oprimida por el imperio romano.

"Entonces los jefes de los sacerdotes y los fariseos reunieron el Consejo Supremo. Decían: ´Qué podemos hacer? Este hombre va multiplicando los milagros. Si lo dejamos que siga, todos se van a entusiasmar con él, y luego intervendrán los romanos, que terminarán con nuestro Lugar Santo y nuestras libertades´": es decir, con nuestro "Wall Street" y nuestros privilegios. (Juan, 11, 47,48).

A la luz de estos objetivos de la praxis de Jesús, su ejecución era inevitable.
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